Elige el estado mental o espiritual que deseas y obtenlo de inmediato con las Vibras Digitales!
 


La Razón Primitiva

La Razón Primitiva
Este artículo es la parte 4 de 17 en la serie La Llave de La Vida
Realidad en formato digital

Realidad en formato digital

Durante miles de años el enigma del universo ha sido el asunto del origen. ¿Quién vino primero, el huevo o la gallina? “El mundo”, dice un proverbio Oriental, “descansa sobre el castillo de un elefante. El elefante está de pie sobre una tortuga” ¿Pero luego qué? ¿Y que es la vida?

Se ha dicho que cada hombre, consciente o inconscientemente, es un idealista o un materialista.

El materialista, hablando generalmente, declara que nada existe sino la materia y las fuerzas materiales.

El idealista declara que todo es mente o energía, y que la materia no es real.

Pero el día ha llegado cuando dejamos de sentirnos satisfechos con esas teorías que a nada conducen.

“Dadme un punto de apoyo –dijo Arquímedes–, y con una palanca levantaré el mundo.”

Y el punto de apoyo es que todo empezó con la mente. Al principio nada existía –una nube, un vapor. Antes de que algo pudiera existir, tenía que haber una idea, un modelo. Por consiguiente, la causa primera es la mente. Todo tiene que empezar con una idea. Cada hecho, cada cosa, es primero una idea en la mente de alguien. El principio creativo del Universo es la Mente, y el pensamiento es la energía eterna.

Pero de la misma manera que los efectos que obtenemos de la electricidad dependen del mecanismo que recibe la fuerza, así los efectos que obtenemos de la mente dependen en la manera en la usamos. Todos nosotros somos dínamos. El poder está allí –poder ilimitado–. Pero tenemos que conectarlo con algo –ponerlo a trabajar de alguna manera– o no somos mejores que animales.

La mente es creativa, pero debe tener un modelo para trabajar. Debe tener pensamientos que le dan el poder. Cada condición, cada experiencia de la vida es el resultado de nuestra actitud mental. Podemos hacer solo lo que pensamos que podemos hacer. Podemos ser solo lo que pensemos poder ser. Podemos tener solo lo que pensemos poder tener. Lo que hacemos, lo que somos, lo que tenemos, todo depende de los que pensamos. Nunca podemos expresar algo que no tengamos primero en la mente. El secreto de todo el poder, de todo el éxito, de todas las riquezas, está en pensar primero pensamientos de poder, pensamientos de éxito, pensamientos de riqueza, de abundancia.

Porque la materia es sólo el producto del pensamiento. Aun los sabios mas materiales confiesan que la materia no es lo que parece ser. De acuerdo con la física, la materia está formada de partículas diminutas llamadas átomos. Considerados individualmente, estos átomos son tan pequeños que solo pueden ser vistos por medio de un poderoso microscopio, y algunos si aún de esa manera.

LA MATERIA

Hasta hace poco se suponía que esos átomos formaban la última teoría con respecto a la materia. Nosotros mismos y todo el mundo material que nos rodea –decía la ciencia– estábamos compuestos de estas partículas de materia, tan pequeñas que no podían ser pesadas o vistas o tocadas individualmente. . . y esas partículas eran indestructibles.

Ahora, sin embargo, esos átomos han sido analizado todavía mas, y la física nos dice que no son indestructibles –que son sólo botones positivos y negativos de fuerza o energía llamados electrones–, sin dureza, sin densidad, sin solidez, sin siquiera actualidad positiva. En pocas palabras, son vértices de éter –átomos giratorios de energía– dinámicos, nunca estáticos, llenos de vida, pero de vida espiritual.

Y eso es de los que está compuesta la mesa que está ante ti, tu casa, tu cuerpo, el mundo entero –¡de átomos giratorios de energía! –.

¿Es de maravillarse entonces que los sabios crean que el día llegará cuando la humanidad por medio de la mente pueda dominar toda esa energía, pueda ser el dueño absoluto de los vientos y de las olas?. . .

porque la ciencia moderna está llegando a creer mas y mas que lo que llamamos materia es una fuerza sujeta por completo al dominio de la mente.

¡Cuán tenue es realmente la materia puede demostrarse con el hecho de que, una sola cuerda de violín afinada a un grado suficiente de elevación, puede empezar una vibración capaz de derribar los edificios más sólidos! Océanos y montañas, rocas y metales, todo puede reducirse a un punto poco menos que espiritual. ¡Tu cuerpo es 85 por ciento agua y 15 por ciento cenizas y fósforo! Y esos materiales pueden disiparse en gas y vapor. ¿a dónde vamos de aquí?

¿No es la respuesta a esa pregunta que, en alto grado cuanto menos, y tal vez por completo, el mundo que nos rodea ha sido creado por nuestra mente? ¿Y que podemos poner en él y obtener de él exactamente lo que deseamos? La prueba de esto la vemos todos los días. Un panorama se extiende ante nosotros: para ti es un hermoso paisaje; para otro es sólo una colección de árboles y roca. Un jardín alumbrado por la luna, con sus perfumes y murmullos, puede representar para ti todo lo que es bello, mientras que para otro sólo representa asma, catarro o reumatismo.

–Pero, –tu dirás–, los objetos en si mismo no han cambiado. Es simplemente que la gente los mira con ojos diferentes. Tal vez. Pero a un alto grado, cuando menos, encontramos lo que buscamos. ¿Y quien puede decir que no son nuestros pensamientos los que lo crean? ¿Quién puede probar que las cosas que nos rodean no son tanto las creaciones de nuestra mente como son nuestros sueños? Tu has soñado muchas veces y todos los objetos parecían tan reales como si estuvieras despierto. Has tocado esos objetos y te has convencido de que en realidad estabas viendo aquél sueño. ¿No es posible que tu existencia sea sólo creación de tu mente, como fueran aquellos objetos que vistes en sueños?

Muchos sabios creen que es, y que cuando tu trates de poner en el mundo las cosas buenas que deseas, en vez de las cosas malas que temes, encontrarás esas cosas buenas. Es cierto que tu puedes hacer esto con tu cuerpo; y es tan cierto que muchos lo están haciendo con las cosas buenas dela vida.

Se han elevado sobre la concepción de la vida dominada por la materia.

Así como las fuerzas mas poderosas de la naturaleza son las fuerzas invisibles –calor, luz, aire, electricidad– así las fuerzas mas poderosas del hombre son sus fuerzas invisibles, sus pensamientos. Y de la misma manera que la electricidad puede fundir la piedra y el hierro, así tus pensamientos pueden dominar tu cuerpo, así pueden hacer o estropear tu destino.

EL SECRETO DEL FILOSOFO

Había una vez un viejo filosofo quien dijo a un rey que había encontrado la manera de hacer oro con arena. Naturalmente, el rey le ofreció un tesoro por su secreto. El filosofo explicó el procedimiento, el cual era muy fácil y sencillo, excepto por una cosa: ni una ola vez durante todo el procedimiento, debía el rey pensar en la palabra Abracadera, porque si lo hacía el encanto fallaba y la arena dejaría de convertirse en oro. El rey trató un gran número de veces seguir las instrucciones del filosofo, pero nunca pudo dejar de pensar en la palabra Abracadera. Y nunca pudo hacer oro.

Así es con la mayor parte de nosotros. Desde la niñez todos nos dicen que “el mundo es nuestro”. Empezando con el primer capítulo del Génesis, se nos dice que “Dios dijo: hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza y dejémoslo que tenga dominio sobre los peces del mar, y sobre los pájaros del aire, y sobre los ganados, y sobre toda la tierra –y sobre todas las cosas vivientes que se muevan sobre la tierra” . a través del Viejo y Nuevo Testamento, se me dice que Dios nos dio esos poderes. “Aquél que crea en mi”, dijo Jesús, “lo que yo hago el también podrá hacer; y cosas mas grandes aun”.

Y nosotros oímos todo esto, tal vez nos imaginamos que lo creemos, pero siempre, cuando llega la hora de usar esos poderes, la duda nos roe el corazón. Somos como la anciana que quería que la colina que estaba detrás de su casa cambiara de lugar. Se puso de rodillas y le pidió a Dios que la hiciera desaparecer. al día siguiente corrió hacia la ventana; la colina estaba todavía en su lugar. “¡Ya lo sabía!” dijo. “Las oraciones no de nada sirven”.

Y así es; una oración sin fe vale pocos menos que nada. Cada oración debería ser una realización del poder que está dentro de ti –del derecho que tienes de dominio sobre tu propio cuerpo, sobre tu medio ambiente, tus negocios, tu salud, tu prosperidad–. La realización de que tu eres “Heredero de Dios y coheredero de Cristo” y que, como tal, ningún poder maligno tiene poder sobre ti, mientras que tú tienes poder infinito para todo lo bueno. Y “bueno” no significa sólo santidad. Bueno significa felicidad –la felicidad que todos buscamos en el mundo. Bueno significa todo lo que es bueno en este mundo de nosotros– comodidades y placeres, y prosperidad para nosotros mismos, salud y felicidad para aquellos que dependen de nosotros.

EL REINO DEL CIELO

Reino del cielo“El reino del cielo dentro de ti”. El cielo no es algún país lejano –el precio de años de sufrimiento–. El cielo está aquí –¡Aquí y ahora!–, cuando Cristo dijo que el cielo estaba dentro de nosotros, quiso decir exactamente eso –que el poder para la felicidad, para el bien, para todo lo que necesitamos en la vida, está dentro de nosotros.

Que la mayor parte de nosotros dejamos de hacer una realidad ese cielo –que muchos están enfermos y sufren, no es culpa sino de nosotros mismos. Para gozar el cielo que está dentro de nosotros, para empezar aquí y ahora a vivir la vida eterna, se necesita solo comprender el poder que vive dentro de nosotros.

Aun ahora, con los conocimientos limitados que poseemos, podemos dominar las circunstancias hasta el punto de hacer que el mundo exterior sea una expresión del mundo interior, en donde residen los pensamientos reales. Por medio de ese mundo interior podemos encontrar la solución de todos los problemas, la causa de todos los efectos. Descúbrelo –y todo el poder, todas las posesiones, estarán al alcance de la mano.

Porque el mundo exterior es solo una reflexión del mundo interior. Tu pensamiento crea las condiciones que su mente se imagina. Conserva en tu mente la imagen de todo lo que quieres, y pronto lo veras reflejarse en tu mundo exterior. Abriga pensamientos de abundancia, y experimentarás abundancia. pero deja que el miedo y la inquietud sean tus compañeros mentales, que pensamientos de pobreza vivan en tu mente, y la pobreza será tu compañera constante de día y de noche. Tus pensamientos son el molde que cristaliza esa energía en bien o en mal. Pensamientos de riqueza, de poder, de éxito, pueden traerte únicamente resultados de riqueza, poder o éxito. Pensamientos de pobreza y escasez te traerán solo limitaciones y dificultades.

Una doctrina radical –dirás– , y me creerás un optimista irracional, solo porque el mundo te ha enseñado por tanto tiempo a creer que algunos deben ser rico y otros pobres, que pruebas y tribulaciones son nuestra herencia; que este mundo es un valle de lágrimas.

La historia de la humanidad nos muestra que lo que una generación considera sabiduría, es ignorancia para la que sigue. En las generaciones futuras un hombre mirará hacia la pobreza de tantos millones de nuestros días, y se preguntarán porque no aprovechamos toda la abundancia que nos rodea. Mira a la Naturaleza; ¡que abundante es en todas las cosas! ¿Crees que la mente que imaginó esa abundancia intentó que tu tuvieras limitaciones, que tuvieras que ahorrar y sufrir privaciones para vivir una existencia miserable? ¿qué es el dinero sino una idea de la mente, una forma de cambio? Los billetes de banco que manejamos representan un equivalente en oro o plata; hay billones y billones de esos billetes, y sin embargo, todo el oro del mundo es menos de $ 8.000.000.000. la riqueza está en las ideas, no en el dinero o en las propiedades. Y tú puedes dominar esas ideas por medio de la mente.

Reducido a lo fundamental –a los átomos o a los electrones– todo en este mundo es una idea de la mente. Todo ha sido formado por la mente. Si podemos ver las cosas que queremos por medio de imágenes mentales, podemos multiplicarlas con la frecuencia que deseemos y poseer todas las que queramos.

Toma como ejemplo la ciencia de los números. Supón que todos los números fueran de metal –que fuera contra la ley escribir números. Cada vez que quisieras sumar o multiplicar, tendrías que comprar números, arreglarlos como fuera necesario, y trabajar con ellos. Si tu problemas fueran muy complicados tendrías que comprar mas números o que pedirlos prestados.

–¡Que ridículo! –dirás. Los números no son cosas; simplemente ideas, y podemos dividirlos, multiplicarlos con la frecuencia que queramos. Cualquiera puede tener todos los números que necesite. Eso es verdad. Y cuando consideres el dinero de la misma manera, podrás tener el dinero que necesitas.

El pensamiento toma cuerpo por sí mismo. Lo que somos depende enteramente de las imágenes que tenemos en la mente. Cada vez que pensamos empezamos una cadena de causas la cual creará condiciones iguales a los pensamientos que la originaron. Cada pensamiento que guardamos por algún tiempo en nuestra mente consciente crea un molde que la mente utiliza para formar nuestra vida.

Todo el poder está dentro de nosotros y por consiguiente podemos dominarlo. Cuando puedas dirigir tus pensamientos podrás aplicarlos conscientemente a cualquier condición, porque todo los que nos viene del mundo exterior es lo que nos hemos ya imaginado en el mundo interior.

¿Quieres mas dinero? Siéntate en silencio y comprende que el dinero es sólo una idea. Que tu mente posee idas ilimitadas. Que siendo parte de la mente universal, no hay tal cosa como limitación o escasez. Que en alguna parte, de alguna manera, las ideas que te darán todo el dinero que necesites para cualquier propósito honesto, están a tu disposición. Entonces todo lo que tendrás que hacer es dejar que tu mente inconsciente encuentre esas ideas.

Comprende eso. . . y tus necesidades serán satisfechas. “Todo lo que anhelas, cuando ores, cree que lo tienes y lo tendrás”. No olvide ese “cree que lo tienes”. Eso es lo que graba las cosas que quieres en la mente inconsciente. Y eso es lo que la hace realidad para ti. Una ves que puedas imaginar claramente esa creencia en tu mente, tendrás todo lo que anhelas.

Porque la fuente de todo bien, de todo lo que anhelas, es la Mente Universal, y puedes ponerte en contacto con ella solamente por medio de tu mente inconsciente.

Todo desarrollo viene del mundo interior. Si quieres tener poder, si quieres tener riquezas, solo tienes que imaginarlo en este mundo interior, en tu mente inconsciente, por medio de la fe y la comprensión .

Si quieres eliminar la pobreza; si quieres salud, tienes que eliminar todos los pensamientos contrarios a la salud. Lo que pasa con la mayor parte de nosotros es que vivimos enteramente en el mundo exterior. No tenemos conocimiento de ese mundo interior que es responsable por todas las condiciones que encontramos y por todas las experiencias que tenemos.

El mundo interior nos promete vida y salud, prosperidad y felicidad… dominio sobre toda la tierra. Nos promete paz y perfección para todos. Nos da la manera propia, el camino adecuado para triunfar en todos los objetos normales. Los negocios, las profesiones normales existen en el pensamiento. Y el resultado de tu trabajo es regulado por el pensamiento. Considera la diferencia; entonces, en ese resultado si tienes solo la capacidad limitada de tu mente consciente, comparada con la energía infinita de tu mente inconsciente y la Mente Universal. “el pensamiento, no es el dinero, el verdadero capital en el mundo”, dice Firestone, “y si sabes con toda certeza que lo que estás haciendo es justo, entonces el triunfo es tuyo”.

El pensamiento es una energía dinámica que tiene el poder de sacar todo su objeto de la sustancia invisible que nos rodea. La materia es ininteligente. El pensamiento puede formar y dominar. Todas las formas actuales de la materia son la expresión de algún pensamiento, de algún deseo, de alguna idea.

Tu tienes una mente. Tu puedes originar pensamiento. Y los pensamientos son creativos. Por consiguiente tu puedes crear todas las cosas que deseas. Una vez que habrás dado un paso muy grande hacia el éxito en cualquier cosa que emprendas.

Pocos de nosotros tenemos una idea de nuestros poderes mentales. La idea antigua era que el hombre debía aceptar el mundo tal como lo encontraba; había nacido para ocupar cierta posición en la vida. El Creador lo había creado para es aposición, y sería no solo ingrato al rebelarse, sino que también sacrílego. Tenía que llenar la posición para la que había nacido y tal vez mejorarla, pero no debía aspirar a ser algo mejor.

Ese fue el credo que produjo la aristocracia y el feudalismo de la Edad Media. Ese fue el credo que el feudalismo y la Edad Media se esforzaron por perpetuar.

La idea moderna –la base de todas las democracias– es que el hombre no está limitado de manera alguna, que no necesita aceptar el mundo tal como lo encuentra. Que puede formarse un mundo de acuerdo a sus propias ideas. Que el mundo es solo la materia prima con la cual el puede hacer lo que quiera.

Es esa idea moderna la que ha producido todas las invenciones, todos los adelantos, todo el progreso. El hombre no siente satisfecho con nada; está constantemente haciendo este mundo de nuevo. Y ahora mas que nunca eso será verdad, porque la sicología nos enseña que todos tenemos dentro de nosotros el poder de ser lo que queramos.

Aprende a dominar tus pensamientos. Aprende a grabar en tu mente solo las cosas que deseas ver reflejadas en ella.

Porque el pensamiento es energía. Las imágenes mentales son energía concentrada. Y energía concentrada sobre cualquier objeto se convierte en poder. Para aquellos que comprenden la naturaleza y la excelencia de esta fuerza, todo el poder físico parece insignificante.

¿Qué es la imaginación sino una forma de pensamiento? Y sin embargo, es el instrumento con el cual todos los inventores y descubridores han abierto el camino hacia mundos mejores. Aquellos que comprenden esta fuerza, no importa lo humilde que sea su estado, no importa lo insignificante que sean sus dotes naturales, se hacen nuestros hombres mas notables. Todo lo que tenemos de civilización lo debemos a ellos. Si hemos progresado, fue porque ellos nos hicieron progresar. El progreso nunca es llevado a cabo por las masas. La creación es siempre una obra individual.

Nuestros ferrocarriles, nuestros teléfonos, nuestros automóviles, nuestras bibliotecas, nuestros periódicos, nuestros miles de conveniencias, de lujos y necesidades, las debemos al genio creativo de unos cuanto hombres.

La pregunta se formula: ¿quiénes son esos hombres? ¿qué son? ¿los hijos de los ricos?. . . no –pocos de ellos tuvieron alguna ventaja. Muchos de ellos jamás vieron el interior de un colegio. Fue la necesidad las que los hizo hacer lo que hicieron, y, de alguna manera, encontraron como hacer uso de sus poderes ocultos y por eso triunfaron.

Tu puedes dejar de vacilar y fracasar. Tu puedes hace uso de tus fuerzas interiores a voluntad. Tres son los pasos necesarios:

Primero: comprender que tienes ese poder.

Segundo: tener un deseo intenso y sincero.

Tercero: saber lo que quieres.

Para dar esos tres pasos se necesita sólo una comprensión clara del Poder que está dentro de ti.

¿Pero que es ese poder? ¿En donde se encuentra? ¿Es una cosa, un lugar, un objeto? ¿Tiene límites o formas materiales? ¡No! Entonces, ¿Cómo puedes encontrarlo?.

Si ya has empezado a comprender que hay un poder dentro de ti , si ya ha empezado a despertar en tu mente consciente el deseo y la ambición de usar ese poder. . . entonces has empezado en el camino de la sabiduría. Si estás dispuesto a seguir adelante, a soportar la disciplina mental necesaria para dominar este método, nada en el mundo puede detenerte, nadie puede impedirte que venzas todos los obstáculos.

Empieza desde luego hoy mismo a aplicar lo que has aprendido. Todo desarrollo viene de la práctica. Todas las fuerzas de la vida son activas. . . paz. . . alegría. . . poder. El talento que no se usa degenera. Abre la puerta. . .

Hagamos uso de este dínamo que está en ti. ¿Qué fuerza va a hacerlo que empiece a trabajar? Tu fe, la fe que nace de la comprensión. La Fe es el impulso, la propulsión de este poder interior. La Fe es la confianza, la seguridad, el conocimiento de que la idea verdadera de la vida te traerá a la realidad de la conciencia y a la manifestación de todo el poder.

El principio es espiritual. La inteligencia universal es no sólo la mente del Creador del universo, sino que también es la mente del hombre, tu inteligencia, tu mente.

Por lo tanto, empieza hoy sabiendo que puedes hacer todo lo que anhelas hacer, que puedes tener todo lo que quieras tener, que puedes ser todo lo que deseas ser.


– Si te gustó el artículo, deja una marca social usando los botones de abajo y compártelo con el mundo y con la gente a la que quieres. El universo te lo agradecerá, ¡No lo dudes! –

ABRE LOS OJOS – La Servidumbre según Brient

Capítulo I: Epígrafe
“Mi optimismo está basado en la certeza de que esta civilización está por derrumbarse.
Mi pesimismo, en todo lo que hace por arrastrarnos en su caída.”
Jean Francois Brient
Capítulo II: La servidumbre voluntaria
“Es el mal de estos tiempos, los locos guían a los ciegos.”
El Rey Lear, Acto IV, escena primera, William Shakespeare
La servidumbre moderna es una esclavitud voluntaria, consentida por la muchedumbre de esclavos que se arrastran por la faz de la tierra. Ellos mismos compran las mercancías que los esclavizan cada vez más. Ellos mismos procuran un trabajo cada vez más alienante que se les otorga si demuestran estar suficientemente amansados. Ellos mismos eligen los amos a quienes deberán servir. Para que esta tragedia absurda pueda tener lugar, ha sido necesa- rio despojar a esa clase de la conciencia de su explotación y de su alienación. He ahí la extraña modernidad de nue- stra época. Al igual que los esclavos de la antigüedad, que los siervos de la Edad Media y que los obreros de las pri- meras revoluciones industriales, estamos hoy en día frente a una clase totalmente esclavizada, solo que no lo sabe o más bien, no lo quiere saber. Ellos ignoran la rebelión, que debería ser la única reacción legitima de los explotados. Aceptan sin discutir la vida lamentable que se planeó para ellos. La renuncia y la resignación son la fuente de su desgracia.
He ahí la pesadilla de los esclavos modernos que no aspiran sino a ser llevados por la danza macabra del sistema de la alienación. La opresión se moderniza expandiendo por todas partes las formas de mistificación que permiten ocultar nuestra condición de esclavos.
Mostrar la realidad tal como es y no tal como la presenta el poder, constituye la subversión más genuina.
Sólo la verdad es revolucionaria.
Capítulo III: La planeación territorial y la vivienda
“El urbanismo es esta toma de posesión del medio ambiente natural y humano por el
capitalismo que, desarrollándose lógicamente como dominación absoluta, puede y debe
ahora rehacer la totalidad del espacio como su propio decorado.”
Guy Debord, La Sociedad del Espectaculo.
A medida que construyen su mundo con la fuerza alienada de su trabajo, el decorado de este mundo se vuelve la cárcel donde tendrán que vivir. Un mundo sórdido, sin sabor ni olor, que lleva en sí la miseria del modo de producción dominante. Este decorado está en permanente construcción, nada en él es constante. La remodelación continua del espacio que nos rodea está justificada por la amnesia generalizada y la inseguridad con las que tienen que vivir sus habitantes. Se trata de cambiarlo todo a la imagen del sistema: el mundo se vuelve como una fábrica, cada vez más sucio y ruidoso.
Cada parcela de este mundo es propiedad de un Estado o de un particular. Este robo social que es la apropiación exclusiva de la tierra se materializa en la omnipresencia de los muros, de las rejas, de las cercas, de las barreras y de las fronteras. Son las marcas visibles de esa separación que lo invade todo. Pero al mismo tiempo, la unificación del espacio, según los intereses de la cultura mercantil, es el gran objetivo de nuestra triste época. El mundo debe con- vertirse en una inmensa autopista, absolutamente eficiente, para facilitar el transporte de las mercancías.
Todo obstáculo, natural o humano, debe ser destruido. La concentración inhumana de esa masa de esclavos es fiel reflejo de su vida: se asemeja a las jaulas, a las cárceles, a las cavernas. Pero a diferencia del esclavo o del prisionero, el explotado de la época moderna debe pagar por su jaula.
“Pues no es el hombre sino el mundo el que se ha vuelto anormal.”
Antonin Artaud
Capítulo IV: La mercancía
“A primera vista, una mercancía parece ser una cosa trivial, de comprensión inmediata.
Su análisis demuestra que es un objeto endemoniado, rico en sutilezas metafísicas y
reticencias teológicas.”
Karl Marx, El Capital, capítulo I, libro 4.
En este estrecho y lúgubre espacio en donde vive, el esclavo acumula las mercancías, que según los mensajes publicitarios omnipresentes, deberán traerle la felicidad y la plenitud. Pero entre más acumula mercancías, más se aleja de él la posibilidad de acceder un día a la felicidad.
“De qué le sirve al hombre poseerlo todo, si a cambio pierde su alma.”
El Evangelio según San Marcos 8, 36
La mercancía, ideológica por esencia, despoja de su trabajo al que la produce y despoja de su vida al que la consume. En el sistema económico dominante, ya no es la demanda la que condiciona la oferta, sino la oferta la que determina la demanda. Es así como, de manera periódica, surgen nuevas necesidades consideradas vitales por la inmensa mayoría de la población: primero fue el radio, luego el carro, el televisor, el computador y ahora el celular.
Todas estas mercancías, distribuidas masivamente en un corto lapso de tiempo, modifican en profundidad las relaciones humanas: sirven por un lado para aislar a los hombres un poco más de sus semejantes y por otro, para difundir los mensajes dominantes del sistema. “Las cosas que poseemos terminan por poseernos.”
Capitulo V: La alimentación
“Lo que es comida para unos, es veneno para otros.”
Paracelso
Pero es cuando se alimenta que el esclavo moderno ilustra mejor el estado de decadencia en que se encuentra. Disponiendo cada vez de menos tiempo para preparar la comida que ingiere, se ve reducido a consumir a la carrera lo que la industria agroquímica produce. Erra por los supermercados en busca de los standars que la sociedad de la falsa abundancia consiente en darle. Su elección no es más que una ilusión. La abundancia de los productos alimentarios no disimula sino su degradación y su falsificación. No son otra cosa que organismos genéticamente modificados, una mezcla de colorantes y conservantes, de pesticidas, de hormonas y de otros tantos inventos de la modernidad. El placer inmediato es la regla del modo de alimentación dominante, así como la de todas las formas de consumo.
Y las consecuencias que ilustran esta manera de alimentarse se ven por todas partes. Pero es frente a la indigencia de la mayoría, que el hombre occidental se regocija de su posición y de su consumo frenético. Por tanto, la miseria está dondequiera que reine la sociedad mercantil totalitaria. La escasez es el revés de la moneda de la falsa abundancia. Aunque la producción agroquímica es suficiente para alimentar a la totalidad de la población, en un sistema que hace de la desigualdad un criterio de progreso, el hambre no deberá desaparecer jamás.
“Ellos están convencidos de que el hombre, especie pecadora por excelencia, domina la creación. Como si todas las demás criaturas no hubieran sido creadas sino para servirles de comida, de pieles, para ser martirizadas y exterminadas.”
Isaac Bashevis Singer
La otra consecuencia de la falsa abundancia alimentaria es la multiplicación de las fábricas de concentración y el exterminio bárbaro y a gran escala de las especies que sirven para alimentar a los esclavos. Esta es la esencia misma del modo de producción dominante.
La vida y la humanidad no resisten más ante el afán de lucro de unos cuantos.
Capítulo VI: La destrucción del medio ambiente
“Qué triste es pensar que la naturaleza habla y que el género humano no la escucha.”
Victor Hugo
El pillaje de los recursos del planeta, la abundante producción de energía o de mercancías, los residuos y los desechos del consumo ostentoso hipotecan las posibilidades de supervivencia de nuestra tierra y de las especies que la pueblan. Pero para darle paso al capitalismo salvaje, el crecimiento no deberá parar jamás. Hay que producir, producir y volver a producir cada vez más. Y son los mismos que contaminan quienes se presentan hoy en día como los salvadores del planeta. Esos imbéciles de la industria del espectáculo, patrocinados por las firmas multinacionales, intentan convencernos de que un simple cambio en nuestros hábitos bastará para salvar al planeta del desastre. Y mientras que nos culpan, continúan contaminando sin cesar el medio ambiente y nuestro espíritu. Esas pobres tesis seudoecológicas son repetidas por todos los políticos corruptos que necesitan eslóganes publicitarios. Pero se cuidan bien de no proponer un cambio radical en el sistema de producción. Se trata, como siempre, de cambiar algunos detalles para que lo esencial siga siendo igual.
Capítulo VII: El trabajo
“Trabajo, del latín tri palium “tres palos”, instrumento de tortura.”
Para entrar en la ronda del consumo frenético, hay que tener dinero y para tenerlo, hay que trabajar, es decir, venderse. El sistema dominante ha hecho del trabajo su principal valor, y los esclavos deben trabajar cada vez más para pagar a crédito su vida miserable. Se agotan en el trabajo, pierden con él la mayor parte de su fuerza vital y tienen que soportar las peores humillaciones. Pasan toda su vida haciendo una actividad extenuante y molesta para el beneficio de unos cuantos. La invención del desempleo moderno tiene como propósito asustarlos y hacerles agradecer sin cesar la generosidad del poder. ¿Qué harían sin esta tortura que es el trabajo? Son estas actividades alienantes las que nos presentan como una liberación. ¡Qué mezquindad y qué desdicha! Siempre apresurado por el cronómetro o el látigo, cada gesto de los esclavos está calculado a fin de aumentar la productividad. La organización científica del trabajo constituye la esencia misma de la desposesión de los trabajadores, del fruto de su trabajo y del tiempo que pasan en la producción automática de las mercancías o de los servicios. La actividad del trabajador se confunde con el de una máquina en las fábricas, o con el de un computador en las oficinas. El tiempo pagado no se recupera jamás. De esta manera, a cada empleado se le asigna un trabajo repetitivo, ya sea intelectual o físico. Él es un especialista en su área de producción. Esta especialización se reproduce a escala planetaria en el marco de la división internacional del trabajo. Se concibe en Occidente, se produce en Asía, se muere en África.
Capítulo VIII: La colonización de todos los sectores de la vida
“El hombre entero está condicionado al comportamiento productivo por la organización
del trabajo, y fuera de la fábrica, mantiene la misma piel y la misma cabeza.”
Christophe Dejours
A medida que el sistema de producción coloniza todos los sectores de la vida, el esclavo moderno, no conforme con su servidumbre en el trabajo, sigue desperdiciando su tiempo en las actividades de esparcimiento y las vacaciones planificadas. Ningún momento de su vida escapa al dominio del sistema. Cada instante de su vida ha sido invadido. Es un esclavo de tiempo completo.
Capítulo IX: la medicina mercantil
“La medicina hace morir más lentamente.”
Plutarco
La degradación generalizada de su medio ambiente, del aire que respira, y de la comida que consume; el stress de sus condiciones laborales y de la totalidad de su vida social son el origen de las nuevas enfermedades del esclavo moderno. Su condición servil es una enfermedad para la cual no existirá jamás ninguna medicina. Sólo la completaliberación de la condición en la que se encuentra, puede permitirle al esclavo moderno reponerse de su sufrimiento.
La medicina occidental no conoce sino un remedio contra los males que sufren los esclavos modernos: la mutilación. Es a base de cirugías, de antibióticos o de quimioterapia que se trata a los pacientes de la medicina mercantil. Nunca se ataca el origen del mal sino sus consecuencias, porque la búsqueda de las causas nos conduciría inevitablemente a la condenación implacable de la organización social en su totalidad.
Así como el sistema actual ha convertido cada elemento de nuestro mundo en una simple mercancía, también ha hecho de nuestro cuerpo una mercancía, un objeto de estudio y experimentación para los seudo-sabios de la medicina mercantil y de la biología molecular. Los amos del mundo ya están a punto de patentar todo lo viviente. La secuencia completa del ADN del genoma humano es el punto de partida de una nueva estrategia puesta en marcha por el poder. La decodificación genética no tiene otra finalidad que la de ampliar considerablemente las formas de dominación y de control. Como tantas otras cosas, nuestro cuerpo ya no nos pertenece.
Capitulo X: la obediencia como segunda naturaleza
“A fuerza de obedecer se obtienen reflejos de sumisión.”
Anónimo
Lo mejor de su vida se le escurre por los dedos, pero él continúa porque tiene la costumbre de obedecer desde siempre. La obediencia se ha convertido en su segunda naturaleza. Obedece sin saber por qué, simplemente porque sabe que tiene que obedecer.
Obedecer, producir y consumir, he ahí el tríptico que domina su vida. Obedece a sus padres, a sus profesores y a sus patrones, a sus propietarios y a sus mercaderes. Obedece a la ley y a las fuerzas del orden, obedece a todos los poderes porque no sabe hacer otra cosa. No hay nada que lo asuste más que la desobediencia, porque la desobediencia es el riesgo, la aventura, el cambio. Así como el niño entra en pánico apenas pierde de vista a sus padres, el esclavo moderno se siente desorientado sin el poder que lo ha creado. Por eso, continúa obedeciendo.
El miedo ha hecho de nosotros unos esclavos y nos mantiene en esa condición. Nos inclinamos ante los amos del mundo; aceptamos esta vida de humillaciones y de miseria, solamente por temor.
Sin embargo, nosotros disponemos de la fuerza numérica frente a la minoría que gobierna. Su fuerza no la obtienen de su policía sino de nuestro consentimiento. Justificamos nuestra cobardía al enfrentamiento legítimo contra las fuerzas que nos oprimen con un discurso lleno de humanismo moralizador. El rechazo a la violencia revolucionaria está anclado en los espíritus de aquellos que se oponen al sistema defendiendo unos valores que el mismo sistema les ha enseñado. Pero cuando se trata de conservar su hegemonía, el poder no vacila nunca en utilizar la violencia.
Capitulo XI: represión y vigilancia
“Bajo un gobierno que aprisiona injustamente, el lugar del hombre justo es también en
prisión.”
Henry David Thoreau, La Desobediencia Civil.
Sin embargo, existen algunos individuos que escapan al control de las conciencias, pero están bajo vigilancia. Todo acto de rebelión o de resistencia es asimilado como una actividad desviada o terrorista. La libertad no existe sino para aquellos que defienden los imperativos mercantiles. A partir de ahora, la verdadera oposición al sistema dominante estotalmente clandestina. Contra esos opositores, la represión es la regla vigente. Y el silencio de la mayoría de los esclavos frente a esta represión es justificada por el propósito mediático y político de negar el conflicto que existe en la sociedad real.
Capítulo XII: El dinero
“Y aquello que hicimos antes por el amor de Dios, lo hacemos ahora por el amor al
dinero, es decir, por amor a aquello que da la sensación más elevada de poder y la buena
conciencia.”
Aurora, Nietzsche
Como todos los seres oprimidos de la historia, el esclavo moderno necesita de su mística y de su dios para anestesiar el mal que le atormenta y el sufrimiento que le agobia.
Pero este nuevo dios, a quien entregó su alma, no es más que la nada. Un trozo de papel, un número que tiene sentido solo porque todos han decidido dárselo. Es por este nuevo dios que estudia, trabaja, riñe y se vende. Es por este nuevo dios que ha abandonado sus valores y está dispuesto a hacer lo que sea. Él cree que entre más plata posea más se librará de la coacción que lo sujeta. Como si la posesión fuera de la mano de la libertad. La liberación es una ascesis que proviene del dominio de sí mismo; un deseo y una voluntad de actuar. Está en el ser y no en el tener. Pero hay que decidirse a no servir ni obedecer más. Falta ser capaz de romper con unos hábitos que nadie, al parecer, osa poner en tela de juicio.
Capitulo XIII: No hay alternativa a la organización social dominante
Acta est fabula
El juego terminó
Ahora bien, el esclavo moderno está convencido de que no existe alternativa a la organización del mundo presente. Se ha resignado a esta vida porque piensa que no puede haber otra. Es ahí en donde reside la fuerza de la dominación presente: hacer creer que este sistema que ha colonizado toda la superficie de la Tierra es el fin de la historia. Ha convencido a la clase dominada que adaptarse a su ideología equivale a adaptarse al mundo tal como es y tal como ha sido siempre. Soñar con otro mundo se ha convertido en un crimen condenado al unísono por los medios y por todos los poderes. El criminal es en realidad aquel que contribuye, consciente o no, a la demencia de la organización social dominante. No hay locura más grande que la del sistema presente.
Capítulo XIV: La imagen
“Pero, sabed, oh rey, que no adoraremos a tus dioses ni nos arrodillaremos ante la imagen
de oro.”
Antiguo Testamento, Daniel 3:18
Ante la devastación del mundo real, es necesario para el sistema colonizar la conciencia de los esclavos. Es por eso que el sistema dominante ha decidido enfocarse en la disuasión que, desde la más pequeña edad, cumple el papel preponderante en la formación de los esclavos. Ellos deben olvidar su condición servil, su prisión y su vida miserable.
Basta con ver esa muchedumbre hipnótica, conectada a las pantallas que acompañan su vida cotidiana. Ellos disfrazan su insatisfacción permanente con el reflejo manipulado de una vida soñada, hecha de dinero, de gloria y de aventura. Pero sus sueños son tan lamentables como su vida miserable.
Hay imágenes para todo y para todos. Esas imágenes llevan en sí el mensaje ideológico de la sociedad moderna y sirven de instrumento de unificación y de propaganda.
Se multiplican a medida que el hombre es despojado de su mundo y de su vida. Es el niño el primer blanco de esas imágenes. Hay que volverlos estúpidos y extirparles toda forma de reflexión y de crítica. Todo ello se hace, claro está, con la desconcertante complicidad de sus padres, quienes han desistido ante el impacto de los medios modernos de comunicación. Ellos mismos compran todas las mercancías necesarias para la esclavización de su
progenie. Se desentienden de la educación de sus hijos y se la dejan al sistema del embrutecimiento y de la mediocridad.
Hay imágenes para todas las edades y para todas las clases sociales. Los esclavos modernos confunden esas imágenes con la cultura y, a veces, con el arte. Se recurre constantemente a los instintos más bajos para vender cualquier mercancía. Y es la mujer, doblemente esclava en la sociedad presente, la que paga el precio más alto.
Ella es presentada como simple objeto de consumo. La rebelión ha sido también reducida a una imagen desprovista de su potencial subversivo. La imagen sigue siendo la forma de comunicación más directa y más eficaz: crea modelos, embrutece a las masas, les miente, les infunde frustraciones y les insufla la ideología mercantil. Se trata, pues, una vez más y como siempre, del mismo objetivo: vender, modelos de vida o productos, comportamientos
o mercancías, vender no importa qué, pero vender.
Capitulo XV: El entretenimiento
“La televisión embrutece a los que la miran, no a los que la hacen.”
Patrick Poivre d’Arvor
Esos pobres hombres se divierten, pero ese divertimiento no sirve más que para distraerlos del auténtico mal que los acosa. Han dejado que hicieran de su vida cualquier cosa y fingen sentirse orgullosos de ello. Intentan lucir satisfechos pero nadie les cree; ni ante al frío reflejo del espejo, alcanzan a engañarse. Pierden su tiempo delante de unos imbéciles que los hacen reír o cantar, soñar o llorar.
A través del deporte mediático, se representa el éxito y el fracaso, el esfuerzo y las victorias que el esclavo moderno ha dejado de vivir en carne propia. Su insatisfacción lo incita a vivir por encargo frente a su aparato de televisión. Mientras que los emperadores de la Antigua Roma compraban la sumisión del pueblo con pan y circo, hoy en día, es con divertimientos y consumo del vacío que se compra el silencio de los esclavos.
Capitulo XVI: El lenguaje
“Uno cree que domina las palabras, pero son las palabras las que lo dominan a uno.”
Alain Rey
El control de las conciencias es el resultado de la utilización viciada del lenguaje por la clase económica y socialmente dominante. Siendo el dueño de todos los medios de comunicación, el poder difunde la ideología mercantil a través de la definición fija, parcial y amañada que le atribuye a las palabras.
Las palabras son presentadas como si fueran neutras y su definición como evidente. Controladas por el poder, designan siempre una cosa muy distinta a la vida real. Es ante todo un lenguaje de la resignación y de la impotencia, el lenguaje de la aceptación pasiva de las cosas tal como son y tal como deben permanecer. Las palabras actúan por cuenta de la organización dominante de la vida y el hecho mismo de utilizar el lenguaje del poder, nos condena a la impotencia. El problema del lenguaje es el punto esencial de la lucha por la emancipación humana. No es una forma de dominación que se añada a otra sino que es el centro mismo del proyecto de sometimiento del sistema mercantil totalitario. Es a través de la reapropiación del lenguaje y, por tanto, de la comunicación real entre las personas, que surge de nuevo la posibilidad de un cambio radical. Es en este sentido que el proyecto revolucionario converge con el proyecto poético. En la efervescencia popular, la palabra hablada es re-aprendida y reinventada por extensos grupos. La espontaneidad creativa se encuentra en cada uno y nos une a todos.
Capitulo XVII: La ilusión del voto y la democracia parlamentaria
“Votar es abdicar.”
Elysée Reclus
No obstante, los esclavos modernos se sienten todavía ciudadanos. Creen votar y decidir libremente quién conducirá sus asuntos, como si aún pudieran elegir. Pero, cuando se trata de escoger la sociedad en la que queremos vivir, ¿creen ustedes que existe una diferencia fundamental, entre la socialdemocracia y la derecha populista en Francia, entre demócratas y republicanos en Estados Unidos y entre laboristas y conservadores en el
Reino Unido? No existe ninguna oposición, puesto que los partidos políticos dominantes están de acuerdo en lo esencial: la conservación de la presente sociedad mercantil. Ninguno de los partidos políticos que pueden acceder al poder pone en entre dicho el dogma del mercado. Y son esos mismos partidos los que, con la complicidad mediática, acaparan las pantallas; riñen por pequeños detalles con la esperanza de que todo siga igual; se disputan por saber quién ocupara los puestos que les ofrece el parlamentarismo mercantil. Esas pobres querellas son difundidas por todos los medios de comunicación con el fin de ocultar un verdadero debate sobre la elección de la sociedad en la que queremos vivir. La apariencia y la futilidad dominan sobre el profundo enfrentamiento de ideas. Todo esto no se parece en nada, ni de lejos, a una democracia. La democracia real se define en primer lugar y ante todo por la participación masiva de los ciudadanos en la gestión de los asuntos de la ciudad. Es directa y participativa.
Encuentra su expresión más autentica en la asamblea popular y en el dialogo permanente sobre la organización de la vida en común. La forma representativa y parlamentaria que usurpa el nombre de democracia limita el poder de los ciudadanos al simple derecho de votar; es decir, a nada. Escoger entre gris claro y gris oscuro no es una elección verdadera. Las sillas parlamentarias son ocupadas en su inmensa mayoría por la clase económicamente dominante, ya sea de derecha o de la pretendía izquierda social demócrata. No hay que conquistar el poder, hay que destruirlo. Es tiránico por naturaleza, sea ejercido por un rey, un dictador o un presidente electo. La única diferencia en el caso de la “democracia” parlamentaria es que los esclavos tienen la ilusión de elegir ellos mismos al amo que deberán servir. El voto los ha hecho cómplices de la tiranía que los oprime. Ellos no son esclavos porque existen amos, sino que los amos existen porque ellos han elegido mantenerse esclavos.
Capitulo XVIII: El sistema mercantil totalitario
“La naturaleza no creó amos ni esclavos, yo no quiero dar ni recibir leyes.”
Denis Diderot
El sistema dominante se define entonces por la omnipresencia de su ideología mercantil. Ocupa a la vez todos los espacios y todos los sectores de la vida. No profesa más que: produce, vende, consume, acumula. Ha reducido todas las relaciones humanas a unas parcas relaciones mercantiles, y considera que nuestro planeta es una simple mercancía. La función que nos asigna es el trabajo servil. El único derecho que reconoce es el derecho a la
propiedad privada. Al único dios que rinde culto es al dinero. El monopolio de la apariencia es total. Solo aparecen los hombres y los discursos favorables a la ideología dominante. La crítica de este mundo se ahoga en el mar mediático
que determina qué está bien y qué está mal, lo que se puede y lo que no se puede ver. Omnipresencia de la ideología, culto al dinero, monopolio de la apariencia, partido único disfrazado de pluralismo parlamentario, ausencia de una oposición visible, represión en todas sus formas, voluntad de transformar al hombre y al mundo: He ahí la verdadera cara del totalitarismo moderno que ellos llaman “democracia liberal”, pero que es hora de llamar por su verdadero nombre: el sistema mercantil totalitario. El hombre, la sociedad y todo nuestro planeta están al servicio de esta ideología. El sistema mercantil totalitario ha logrado lo que ningún otro totalitarismo había podido: ocupar cada resquicio del planeta. Hoy en día, ninguna forma de exilio es posible.
Capitulo XIX: Perspectivas
A medida que la opresión se expande por todos los sectores de la vida, la rebelión toma el aspecto de una guerra social. Los motines renacen y anuncian que la revolución está por llegar. La destrucción de la sociedad mercantil totalitaria no es un asunto de opinión, es una necesidad absoluta en un mundo que se sabe condenado. Ya que el poder está en todas partes, es por todas partes y por todo el tiempo que hay que combatirlo. La reinvención del lenguaje, el trastorno permanente de la vida cotidiana, la desobediencia y la resistencia son las palabras claves de la rebelión contra el orden establecido. Pero para que de esta rebelión surja una revolución hay que encaminar las
subjetividades a un frente común. Es en la unidad de todas las fuerzas revolucionarias que hay que obrar. Esta no se
puede conseguir más que siendo conscientes de nuestros fracasos pasados: ni el reformismo estéril ni la burocracia totalitaria pueden ser una solución para nuestra inconformidad. Se trata de inventar nuevas formas de organización y de lucha. La autogestión en las empresas y la democracia directa a escala comunal constituyen las bases de esta nueva organización que debe ser anti-jerárquica, tanto en la forma como en el contenido.
Al poder no hay que conquistarlo, hay que destruirlo.

Capítulo I: Epígrafe

“Mi optimismo está basado en la certeza de que esta civilización está por derrumbarse. Mi pesimismo, en todo lo que hace por arrastrarnos en su caída.”

Capítulo II: La servidumbre voluntaria

“Es el mal de estos tiempos, los locos guían a los ciegos.”

El Rey Lear, Acto IV, escena primera, William Shakespeare

La servidumbre moderna es una esclavitud voluntaria, consentida por la muchedumbre de esclavos que se arrastran por la faz de la tierra. Ellos mismos compran las mercancías que los esclavizan cada vez más. Ellos mismos procuran un trabajo cada vez más alienante que se les otorga si demuestran estar suficientemente amansados. Ellos mismos eligen los amos a quienes deberán servir. Para que esta tragedia absurda pueda tener lugar, ha sido necesario despojar a esa clase de la conciencia de su explotación y de su alienación. He ahí la extraña modernidad de nue- stra época. Al igual que los esclavos de la antigüedad, que los siervos de la Edad Media y que los obreros de las primeras revoluciones industriales, estamos hoy en día frente a una clase totalmente esclavizada, solo que no lo sabe o más bien, no lo quiere saber. Ellos ignoran la rebelión, que debería ser la única reacción legitima de los explotados. Aceptan sin discutir la vida lamentable que se planeó para ellos. La renuncia y la resignación son la fuente de su desgracia.

He ahí la pesadilla de los esclavos modernos que no aspiran sino a ser llevados por la danza macabra del sistema de la alienación. La opresión se moderniza expandiendo por todas partes las formas de mistificación que permiten ocultar nuestra condición de esclavos. Mostrar la realidad tal como es y no tal como la presenta el poder, constituye la subversión más genuina.  Sólo la verdad es revolucionaria.

Capítulo III: La planeación territorial y la vivienda

“El urbanismo es esta toma de posesión del medio ambiente natural y humano por el capitalismo que, desarrollándose lógicamente como dominación absoluta, puede y debe  ahora rehacer la totalidad del espacio como su propio decorado.”

Guy Debord, La Sociedad del Espectaculo.

A medida que construyen su mundo con la fuerza alienada de su trabajo, el decorado de este mundo se vuelve la cárcel donde tendrán que vivir. Un mundo sórdido, sin sabor ni olor, que lleva en sí la miseria del modo de producción dominante. Este decorado está en permanente construcción, nada en él es constante. La remodelación continua del espacio que nos rodea está justificada por la amnesia generalizada y la inseguridad con las que tienen que vivir sus habitantes. Se trata de cambiarlo todo a la imagen del sistema: el mundo se vuelve como una fábrica, cada vez más sucio y ruidoso.

Cada parcela de este mundo es propiedad de un Estado o de un particular. Este robo social que es la apropiación exclusiva de la tierra se materializa en la omnipresencia de los muros, de las rejas, de las cercas, de las barreras y de las fronteras. Son las marcas visibles de esa separación que lo invade todo. Pero al mismo tiempo, la unificación del espacio, según los intereses de la cultura mercantil, es el gran objetivo de nuestra triste época. El mundo debe con- vertirse en una inmensa autopista, absolutamente eficiente, para facilitar el transporte de las mercancías.

Todo obstáculo, natural o humano, debe ser destruido. La concentración inhumana de esa masa de esclavos es fiel reflejo de su vida: se asemeja a las jaulas, a las cárceles, a las cavernas. Pero a diferencia del esclavo o del prisionero, el explotado de la época moderna debe pagar por su jaula.

“Pues no es el hombre sino el mundo el que se ha vuelto anormal.”

Antonin Artaud

Capítulo IV: La mercancía

“A primera vista, una mercancía parece ser una cosa trivial, de comprensión inmediata. Su análisis demuestra que es un objeto endemoniado, rico en sutilezas metafísicas y reticencias teológicas.”

Karl Marx, El Capital, capítulo I, libro 4.

En este estrecho y lúgubre espacio en donde vive, el esclavo acumula las mercancías, que según los mensajes publicitarios omnipresentes, deberán traerle la felicidad y la plenitud. Pero entre más acumula mercancías, más se aleja de él la posibilidad de acceder un día a la felicidad.

“De qué le sirve al hombre poseerlo todo, si a cambio pierde su alma.”

El Evangelio según San Marcos 8, 36

La mercancía, ideológica por esencia, despoja de su trabajo al que la produce y despoja de su vida al que la consume. En el sistema económico dominante, ya no es la demanda la que condiciona la oferta, sino la oferta la que determina la demanda. Es así como, de manera periódica, surgen nuevas necesidades consideradas vitales por la inmensa mayoría de la población: primero fue el radio, luego el carro, el televisor, el computador y ahora el celular.

Todas estas mercancías, distribuidas masivamente en un corto lapso de tiempo, modifican en profundidad las relaciones humanas: sirven por un lado para aislar a los hombres un poco más de sus semejantes y por otro, para difundir los mensajes dominantes del sistema. “Las cosas que poseemos terminan por poseernos.”

Capitulo V: La alimentación

“Lo que es comida para unos, es veneno para otros.”

Paracelso

Pero es cuando se alimenta que el esclavo moderno ilustra mejor el estado de decadencia en que se encuentra. Disponiendo cada vez de menos tiempo para preparar la comida que ingiere, se ve reducido a consumir a la carrera lo que la industria agroquímica produce. Erra por los supermercados en busca de los standars que la sociedad de la falsa abundancia consiente en darle. Su elección no es más que una ilusión. La abundancia de los productos alimentarios no disimula sino su degradación y su falsificación. No son otra cosa que organismos genéticamente modificados, una mezcla de colorantes y conservantes, de pesticidas, de hormonas y de otros tantos inventos de la modernidad. El placer inmediato es la regla del modo de alimentación dominante, así como la de todas las formas de consumo.

Y las consecuencias que ilustran esta manera de alimentarse se ven por todas partes. Pero es frente a la indigencia de la mayoría, que el hombre occidental se regocija de su posición y de su consumo frenético. Por tanto, la miseria está dondequiera que reine la sociedad mercantil totalitaria. La escasez es el revés de la moneda de la falsa abundancia. Aunque la producción agroquímica es suficiente para alimentar a la totalidad de la población, en un sistema que hace de la desigualdad un criterio de progreso, el hambre no deberá desaparecer jamás.

“Ellos están convencidos de que el hombre, especie pecadora por excelencia, domina la creación. Como si todas las demás criaturas no hubieran sido creadas sino para servirles de comida, de pieles, para ser martirizadas y exterminadas.”

Isaac Bashevis Singer

La otra consecuencia de la falsa abundancia alimentaria es la multiplicación de las fábricas de concentración y el exterminio bárbaro y a gran escala de las especies que sirven para alimentar a los esclavos. Esta es la esencia misma del modo de producción dominante.

La vida y la humanidad no resisten más ante el afán de lucro de unos cuantos.

Capítulo VI: La destrucción del medio ambiente

Qué triste es pensar que la naturaleza habla y que el género humano no la escucha.”

Victor Hugo

El pillaje de los recursos del planeta, la abundante producción de energía o de mercancías, los residuos y los desechos del consumo ostentoso hipotecan las posibilidades de supervivencia de nuestra tierra y de las especies que la pueblan. Pero para darle paso al capitalismo salvaje, el crecimiento no deberá parar jamás. Hay que producir, producir y volver a producir cada vez más. Y son los mismos que contaminan quienes se presentan hoy en día como los salvadores del planeta. Esos imbéciles de la industria del espectáculo, patrocinados por las firmas multinacionales, intentan convencernos de que un simple cambio en nuestros hábitos bastará para salvar al planeta del desastre. Y mientras que nos culpan, continúan contaminando sin cesar el medio ambiente y nuestro espíritu. Esas pobres tesis seudoecológicas son repetidas por todos los políticos corruptos que necesitan eslóganes publicitarios. Pero se cuidan bien de no proponer un cambio radical en el sistema de producción. Se trata, como siempre, de cambiar algunos detalles para que lo esencial siga siendo igual.

CONTINUARÁ MUY PRONTO  - MIENTRAS TANTO, PUEDES EJERCER TU RESPONSABILIDAD MOSTRANDO ESTO A OTROS. DESPIERTA A LAS PERSONAS DE LA ESCLAVITUD EN LA QUE VIVEN SUMERGIDAS ….¡HAZ DE ELLO TU MISIÓN!


– Si te gustó el artículo, deja una marca social usando los botones de abajo y compártelo con el mundo y con la gente a la que quieres. El universo te lo agradecerá, ¡No lo dudes! –

Descubriéndonos – Primera parte

Este artículo es la parte 1 de 2 en la serie Descubriendonos - Lucas N.

Por Lucas N. — Miembro de la Comunidad Secretia.

Base conceptual para el auto descubrimiento.

Para acercarnos a la experimentación de la esencia propia debemos corregir algunos conceptos para poder comprender la teoría que nos llevara a la liberación total. Antes de leer las definiciones es necesario hacer una auto evaluación de las definiciones que tenemos actualmente para poder comprender la falacia en la que se basan.

Muchas veces utilizamos palabras que jamás hemos comprendido realmente por un análisis personal y minucioso de su utilidad. Son conceptos que utilizare constantemente de modo que hay que tenerlos muy claros.

Empecemos:

Identificación o apego: es la aceptación de información proveniente del exterior como parte de nuestra personalidad. La personalidad no debe existir porque es un sentido limitante de nuestra capacidad infinita. Por ejemplo: nuestros gustos, nuestro pasado, nuestras vivencias, nuestras metas, nuestras relaciones, nuestras pertenencias, etc forman nuestra personalidad. Esta cualidad de “nuestro” es la clave del error. Aquí entra en juego el concepto de posesión. También es la base del autoengaño y la manipulación.

Posesión: ésta palabra indica lo que yo considero propio, o sea, un derecho de propiedad excluyente por un tiempo limitado y un consenso con los demás en cuanto a esa cualidad de pertenencia. La posesión es solo una idea en la mente ya que si no fuera así estaría con nosotros antes de nacer y se iría con nosotros en la muerte. De aquí surge el concepto del materialismo y la obsesión.

Obsesión: es un estado mental de identificación con un objeto físico o abstracto, como una idea, por ejemplo. La información derivada de la identificación es almacenada en la mente en forma de recuerdos y como parte de un proceso mental, un pensamiento. Los recuerdos forman la estructura que manifiesta nuestra personalidad. Estos recuerdos se almacenan subconscientemente pasando a establecer una especie de software que edita y proyecta nuestra realidad sobre el medio como una referencia, lo cual a su vez, nos desfasa del momento presente. Así se crea una entidad subconsciente que, por medio de esa imagen, esa estructura, nos domina. Esa estructura se llama ego y es la causante de la perdida constante de consciencia. Cada identificación debilita la mente ya que pierde su libertad y espontaneidad sacrificándola en pos de lo conocido. Esta estructura se basa en el miedo a lo desconocido y el fuerte deseo de obtener el objeto de identificación.

Materialismo: apego (confianza) total a la información. Se sabe que la información siempre es relativa y que no puede constituir una base sólida y permanente para una vida virtuosa, estable y un pensamiento con cordura.

Espiritualidad: contrario al materialismo, o sea (más…)


– Si te gustó el artículo, deja una marca social usando los botones de abajo y compártelo con el mundo y con la gente a la que quieres. El universo te lo agradecerá, ¡No lo dudes! –

La Piedad – la llave de la nueva dimensión

Como seguramente te hayas dado cuenta en el transcurso de tu vida, la piedad y la empatía son recompensadas. Esto no es un concepto que acabamos de inventar, en absoluto. En esta comunidad apuntamos a hacer “evidentes” fórmulas que existen en la vida pero que las personas por uno u otro motivo no logran aislar para comprender mejor y así potenciar.

Vamos de nuevo, entonces. La Piedad y la Empatía – te dan puntos en el juego de la vida. Cuando ayudas a una persona en problemas, cuando sientes compasión por alguien a quien las circunstancias lo han tratado mal, entonces estás inequívocamente más cerca de lo divino.

Después de cierto ataque terrorista que conmovió al mundo, recuerdo que una persona muy profunda y sabia me dijo “es muy fácil destruir – lo realmente valioso es construir” , y ello me dejó pensando mucho. Destruir una vida, por ejemplo, toma milésimas de segundo. Sin embargo, construir esa vida le tomó al universo millones de años de trabajo. Y ese mismo es el exámen que damos: ¿Podemos discernir la sutil diferencia de construir y destruir? Es vital volvernos cada vez más empáticos, ir hacia la construcción en lugar de la destrucción, y principalmente ver a todos los seres de la creación como iguales. El ser humano no es superior a otros seres. No es superior a una piedra, y tampoco a una vaca. La ciencia, en su soberbia, te ha dicho que el animal “tiene una mente menos desarrollada”. Patrañas. Tiene una mente “humana” menos desarrollada –¿Y para qué querría una mente humana? Grábatelo: Todo tiene el mismo exacto valor ante los ojos del universo… ¡¡lo que hace la diferencia son los actos!!

Introduce la compasión, la empatía y la piedad a tu visión diaria del mundo. No toleres ninguna forma de esclavitud ni de abuso, ya sea de personas o de animales (o para el caso, de ningún otro ser). Vuélvete consciente y toma responsabilidad por todo el dolor qué has causado hasta este momento. Es la única manera de obtener la redención. La verdad es la verdad. Es la llave a la puerta del cielo.


– Si te gustó el artículo, deja una marca social usando los botones de abajo y compártelo con el mundo y con la gente a la que quieres. El universo te lo agradecerá, ¡No lo dudes! –