“Tú sabrás la verdad, y la verdad te hará libre“.
Oí esas palabras por primera vez cuando era niño, y las he oído muchas veces desde entonces. Pero nunca habían dejado de ser mas que una frase sonora, hasta hace unos cinco o seis años. Sólo en los últimos años he empezado a comprender lo que significa la gran enseñanza que encierran.
Para empezar, ¿qué es la “verdad” a que con tanta frecuencia se refieren todas nuestras enseñanzas religiosas? ¿La verdad acerca de que? ¿Y de que nos va a libertar?
La verdad, como yo la veo ahora, es la realidad fundamental de todo lo que encontramos en la vida. Hay, por ejemplo, sólo una manera correcta de resolver un problema matemático. Esa manera correcta es la verdad en lo que conviene a ese problema. Saberla, es liberarse de toda duda y de todo error. Es liberarse de cualquier dificultad que pueda presentarse por haber resuelto el problema de una manera incorrecta.
De la misma manera, hay sólo una manera CORRECTA de resolver todos los problemas que encontramos en la vida. Esa manera CORRECTA es la verdad. Saberla, es liberarse de toda duda o dificultad en relación con esos problemas, porque si se resuelven de la manera correcta, sólo bien pueden producir.
Así es con tu cuerpo. Hay sólo una idea PROPIA de todos los organismos de tu cuerpo: solo un método CORRECTO de funcionamiento para cada uno de ellos. Y la Mente Universal tiene esa idea PROPIA, ese método CORRECTO. El funcionamiento de tu cuerpo, la reconstrucción de cada célula y tejido, es la obra de tu mente inconsciente. Si tú grabas en esa mente el pensamiento de que su modelo es la perfección, que la debilidad, la enfermedad y la deformidad son simplemente FALTA de perfección –no una realidad en si mismas– en suma, si comprendes la verdad acerca de tu cuerpo, tu mente inconsciente te hará pronto libre y te conservará libre de todo mal.
No importa lo que estás sufriendo ahora. Si SABES que la debilidad, la enfermedad y la deformidad son, sencillamente, falta de perfección y no una realidad; y si comprendes que lo único que importa es la verdad de que la Mente Universal sabe todo acerca de tu cuerpo, pues entonces tú puedes hacer que esa verdad se manifieste.
Afirma lo bueno, lo verdadero, y lo malo desaparecerá. Es como cuando enciendes la luz. . . la oscuridad desaparece. Porque no hay sustancia verdadera en la oscuridad. . . es simplemente la falta de luz. Ni hay tampoco sustancia en la enfermedad o en el mal. . . es simplemente la ausencia de la salud o del bien.
Jesús declaró que “tú sabrás la verdad, y la verdad te hará libre”. La verdad era el poder que él ejercía. El tenía una comprensión tan perfecta de la verdad, que le daba dominio absoluto sobre el mal; que le permitiría curar enfermedades de toda clase, aun resucitar a los muertos. Y la verdad que El ejercía no estaba limitada a su tiempo ni a sus discípulos. “Mirad, yo estoy siempre con vosotros”, dijo, “aun hasta en el fin de los siglos”.
Dios nunca ha conferido dones especiales o pasajeros. El da a todos –a todos los que quieran aceptar– a todos los que saben comprender. La gran necesidad es una mente abierta y el deseo de comprender.
EL ÚNICO PODER
Porque aquellos que buscan la sabiduría, el poder, o el éxito, sólo lo encontrarán dentro de ellos mismo. La Mente es la única causa. Tú cuerpo está sano o enfermo de acuerdo con las imágenes que grabes en tu mente inconsciente. Si grabas sólo pensamiento de salud en vez de pensamientos de enfermedad, tendrás un cuerpo perfecto.
Porque todas las enfermedades empiezan en la mente –en la mente inconsciente. Su causa es el miedo –el miedo de las enfermedades– el miedo a tu propia impotencia para protegerte de ellas. Todos nosotros tenemos una fe latente en el poder de la enfermedad, y eso es lo que, combinado con el miedo, nos hace asociar ciertas enfermedades con ciertas circunstancias, tales como resfriados con corrientes de aire.
No hay un solo microbio en una corriente de aire capaz de darte un resfriado. La corriente de aire no piensa; ni tampoco tu cuerpo. Es tu mente consciente la que ha aprendido a pensar que una corriente de aire, bajo ciertas circunstancias, debe producir un resfriado; esto lo sugiere a tu mente inconsciente y lo hace realidad.
Por eso, la próxima vez que creas tener un catarro, pregúntate: –¿Quién está tomando este catarro? No puede ser la nariz, porque ella no tiene inteligencia. ¿Y como podría la nariz saber que la espalda ha estado expuesta a una corriente de aire? Si no es la nariz la que cree tener un catarro, ¿entonces que es?, Lo único que puede ser es la mente. Bueno, si la mente puede producir un catarro, también puede evitarlo. Por eso, ahora cambiemos el procedimiento, y en vez de grabar en la mente inconsciente imágenes de catarros y fiebres, piensa sólo en salud y en la vida y en el vigor. En vez de tratar de encontrar como “cogiste” ese catarro, y de esa manera reforzar la convicción de lo que tienes, niega su existencia y hazlo imposible. Graba en tu mente inconsciente la idea perfecta de la salud, y déjala que usa la Verdad como modelo, en vez de las ideas ilusorias de la mente consciente.
Todas las formas de la enfermedad son sólo el resultado de pensamientos. La ley fundamental es la ley de la salud y de la vida. Cuando comprendas esto, cuando grabes en tu mente sólo la idea de un cuerpo perfecto, de organismo que funcionan e una manera perfecta, realizarás la “verdad que te hará libre”.
Tu puedes adquirir salud perfecta sabiendo que hay sólo una idea correcta en la Mente Universal para cada organismo de tu cuerpo –que es perfecta e inmortal– que todo lo que tienes que hacer es grabarla en tu mente inconsciente para verla realizada en tu cuerpo. Esa es la verdad que te hace libre.
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La ciencia a finales de los años ‘50 estableció que toda la materia física está formada por energía consciente, la cual es conocida como “éter” o energía etérea. La palabra éter significa “brillo” en griego y podríamos definir a este tipo de energía como la realidad fundamental de lo no visible. Estos reinos de lo sutil ya eran conocidos por las ciencias ancestrales y por los sabios de la antigüedad. Los trabajos de los filósofos griegos, como Pitágoras y Platón, mencionaban la existencia del “éter”, como también los antiguos escritos Vedas de la antigua India hablaban de este tipo de energía, la cual era llamada “Prana” o “Akasha”. En Oriente era conocido como “Chi” o “Ki” y se le atribuía








