Según las sospechas que día a día crecen, las enfermedades -así como la pobreza y tantos otros flagelos- son en gran parte creadas por hombres cuyo interés es el dominio total e ilimitado del mundo. Y si esta afirmación no fuera del todo precisa, es innegable que muchas de las cosas que la humanidad podría hacer para remediar todo el dolor, son postergadas o anuladas por completo en pos de una agenda oscura, inhumana y egoísta.
Por suerte cada día somos más los que despertamos y, ya fuera de la Matrix, evitamos “comprar” las mentiras y los productos que ese grupo de personas de sangre fría pretende que consumamos. No pocos somos los que fruncimos el entrecejo cuando el médico nos receta un antibiótico -sabiendo hoy que los antibióticos quitan poder al sistema inmune- mientras que hace algunos años, nadie habría dudado de la efectividad y legitimidad de esa receta. Es que casi todos hemos visto a los visitadores médicos (aquellos que arreglan con los médicos para que empujen tal o cual medicamento a cambio de todo tipo de “premios”) en la misma sala de espera, ¿no es así?
Por eso hoy quiero decirte algo muy directo, algo comprobado de primera mano, algo prácticamente infalible: El peor factor de riesgo en las enfermedades es el miedo a enfermar. Si no “compras” el pánico que te venden, entonces estarás a mitad de camino de ser absolutamente sano. Hace unos días un médico a quien fui a ver por un chequeo de rutina me propuso que me vacune contra la gripe. Sonreí y le dije que por esta vez paso. Sucede, amigos y amigas, que hace (más o menos 10) años que no me enfermo. Aún recuerdo con extrañeza aquellos días de estar en cama, afiebrado, delirando, con terribles dolores musculares; enfermo. Ya no me enfermo (siempre me viene a la mente el personaje de Brice Willis en “Indestructible“, un hombre que jamás se enfermaba). Mi secreto ahora es el tuyo: No tengo miedo de enfermar, ni tengo miedo de estar encerrado en un sitio con gente tosiendo, etc., pues siempre pienso que mi sistema inmune es tan poderoso que no hay chance de que un virus penetre. Esto se explica por dos causas: La primera que no consumo carne, con lo que, si dios existe, yo seré de los últimos en recibir su descarga furiosa (si dios existe y es justo como todos esperamos, entonces su justicia recaerá primero en aquellos que han, por ejemplo matado. Ello sin mencionar las incontables toxinas que mi cuerpo no tiene ni guarda y el de muchos de vosotros sí. La segunda causa es que hago ejercicio todos los días y por ello mi organismo se limpia con mucha frecuencia y a fondo.
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