¿Problemas? ¡Todavía no has probado con un Coach de Éxito y Atracción de Secretia!
 


¿Cuánto Puedes Hacer por tí Mismo?

En todo el mundo, hombres y mujeres débiles, enfermos y privados de su vitalidad, buscan la salud y la fuerza. Miles y miles sufren sin cesar, esperando que alguien les traigan la salud encerrada en una botella.

Pero la salud real y duradera nunca se encuentra en cajas de píldoras o en botellas de medicinas. Hay un método –y sólo uno– para ganarla y conservarla. Ese método consiste en usar el poder de la Mente Inconsciente.

Durante mucho tiempo los doctores se burlaron de tal idea. Ahora confiesan que los desordenes nerviosos, y aún los desordenes funcionales, pueden ser curados por la mente. Y los doctores mas progresistas e inteligentes confiesan que el poder de la mente para curar enfermos es prácticamente ilimitado. El Dr. Walsh, del Colegio Fordham, ha dicho: “Un análisis de las enfermedades curadas por medio de la influencia mental mostrará que sus resultados han sido mas sorprendentes en enfermedades orgánicas, que en las nerviosas o funcionales.

Todos sabemos que lamente tiene cierta influencia sobre el cuerpo, puesto que todos han visto a otros palidecer de miedo o enrojecer por la ira. Todos han sentido la agitación del corazón causada por el miedo o por la emoción. Esas y cientos de otras pruebas de la influencia de la mente sobre el cuerpo son bien conocidas, y nadie podrá negarlas.

Pero lo que no todos saben es que nuestros cuerpos enteros son nada mas que la expresión exterior de nuestro pensamientos. Nos sentamos en una corriente de aire, y nuestra educación nos enseña que debemos tener un catarro o una fiebre; por consiguiente, tenemos un catarro o una fiebre. Comemos algo que alguien nos ha dicho que es indigesto, e inmediatamente sentimos los dolores de la indigestión. Vemos llorar a alguien, y nuestros ojos se llenan de lágrimas. Vemos bostezar a alguien, y tenemos que seguir su ejemplo. Oímos hablar de influenza, de viruelas, y el temor de ellas las hace reales, y nosotros también las tenemos. Es el miedo de esas cosas lo que les da su poder sobre nosotros. Hemos sido enseñados a pensar que algunas enfermedades son contagiosas, y la sola vista de una persona enferma nos hace temer el contagio, cuando la verdad, el peligro está en el miedo y no en la enfermedad.

¿Te has lastimado alguna vez un miembro, o un dedo, de manera que creías no poder moverlo? ¿Y luego, bajo de la influencia de alguna emoción te has olvidado de él para luego encontrarte moviendo el dedo o el miembro como si nada hubiera pasado?.

Tengo ante mi un recorte del “Times” de Londres del 29 de marzo de 1926, acerca de un hombre que había estado completamente paralítico durante seis años, y que bajo la influencia de una emoción violenta subió corriendo las escaleras sin ayuda de ninguna clase. Y desde ese momento la parálisis desapareció sin dejar huellas.

Volvamos por un momento a la ameba, la primera partícula de la vida animal sobre la tierra. La ameba, como lo expliqué en el primer capítulo de este libro, es la forma mas baja de la vida animal. Una clase de pez gelatinoso compuesto de una sola célula, sin cerebro, sin inteligencia, poseyendo sólo VIDA. Nadie podría firmar que ese pez gelatinoso podría mejorarse por sí mismo; nadie podría afirmar que desarrolló una forma de vida más elevada por medio de su propia mente y sus ideas.

Y sin embargo, las formas mas elevadas de la vida se desarrollaron de esa masa gelatinosa. Pero como la ameba no era capaz de producir ese desarrollo, es indudable que alguna Inteligencia exterior ha de haberlo producido.

Pero no había otras criaturas vivientes en el mundo. La ameba era la única vid animal que había sobre la tierra. Las condiciones del agua y de la atmósfera eran tales, que muy pocas formas de animales podían haber sobrevivido. De manera que la inteligencia que desarrolló las formas mas elevadas de la vida ha de haber sido la misma que creo a la ameba, la que por primera vez trajo la VIDA a este planeta. Esa inteligencia puede ser llamada Dios, Providencia, Naturaleza, el Principio de la Vida, Mente, etc. Aquí le daremos el nombre de Mente Universal.

Habiendo formado la vida en la Tierra, la Mente Universal empezó a desarrollarla. Empezando con una sola célula, cambiando cada forma de vida para hacer frente a las diferentes condiciones atmosféricas y de medio ambiente producidas por el enfriamiento de la Tierra. Cuando la estructura multicelular se hizo mas complicada le dio un cerebro para dirigir sus funciones. Cuando la tierra apareció, y las aguas al retirarse dejaron en ellas ciertos animales, les dio pulmones en vez de agallas, cuando las criaturas empezaron a luchar entre si, dio a unas ligereza, a otras garras y dientes, a oras alas, a otras una concha, para que pudieran escapar y sobrevivir.

Pero siempre progresó. Cada nueva forma de vida era superior a la anterior. Y siempre se mostró capaz de hacer frente a TODAS las necesidades.

Finalmente, como el apogeo de todos sus esfuerzos, hizo al HOMBRE –una criatura dotada no solo con el cerebro de los animales mas bajos sino también con el poder de la razón–; “lo hizo a su imagen y semejanza”, dándole parte de la Inteligencia Infinita: el mismo un Creador y parte de la Mente Universal.

Y durante toda la creación –desde la ameba de una sola célula hasta el hombre– todos los sabios reconocen que la inteligencia directiva de la Mente Universal estaba presente sin cesar, que esa inteligencia formó los modelos para todas las clases diferentes de animales, y que cada uno de esos modelo fue perfecto: el modelo mas apropiado para vencer las dificultades con que tendría que enfrentarse.

Y con seguridad que al hacer al hombre, no lo ha de haber hecho menos perfecto que el tigre o el elefante. Por consiguiente el hombre, como fue formado por la Mente Universal, es perfecto , y la idea del hombre, el modelo que existe en la Mente Universal, es perfecto en todos lo sentidos.

Y la Mente Universal, desde el principio de la creación, no ha retrocedido ni una sola vez, nunca ha permanecido fija. Siempre ha PROGRESADO. De manera que podemos estar seguros de que el hombre no está retrocediendo ahora, que es una criatura mas perfecta que hace 5.000, 10.000 ó 100.000 años; que se está acercando mas y mas a su creador. y si aún las formas mas bajas de la vida tenían el poder inherente de desarrollar los medios necesarios para hacer frente a nuevas emergencias, tales como una concha, o pulmones, o alas, ¿no parece cierto que nosotros tenemos el mismo poder dentro de nosotros mismos, y que todo lo que necesitamos es saber como hacer uso de él?.

Jesús probó que lo tenemos, y sus discípulos nos dieron nuevas pruebas. Después del siglo tercero de la era cristiana ese poder decayó porque no fue usado, pero en los últimos años miles de personas se han aprovechado de él por medio de la sicología y de la religión. Y en ese poder han encontrado la felicidad, la salud y la vida aun aquellos que habían sido desahuciados por la profesión médica.

Y la base de todas esas curaciones es que no hay nada milagroso en la curación de las enfermedades. Que es divinamente natural; que todo lo que se necesita que todo lo que se necesita es comprensión; que la mente es el único creador. Y que la única imagen que la mente Universal tiene de tu cuerpo es una imagen perfecta, ni joven, ni vieja, pero llena de salud, de vigor, de belleza, de vitalidad. Que todo lo que tienes que hacer cuando te ves atacado por las enfermedades, es volverte hacia la Mente Universal en busca de una nueva concepción de su imagen perfecta. Que si tu puedes hacer que tu mente inconsciente abrigue esa imagen en vez de una imagen enferma, tu enfermedad se desvanecerá como el mal sueño que es.

Es decir, cuando tu crees que uno de los órganos de tu cuerpo está enfermo, es tu mente consciente la que lo cree. Inevitablemente envías ese pensamiento a tu mente inconsciente, y ésta empieza a formar las celular de este órgano de acuerdo con el modelo imperfecto. Cambia el modelo –en otras palabras cambia la idea– y tu mente inconsciente seguirá formando tu cuerpo de acuerdo con el modelo perfecto.

Tu cuerpo, como ya lo sabes, está compuesto de millones de electrones dominados por la mente. Esos electrones son la sustancia universal de todo lo que nos rodea, la arcilla plástica con la cual la mente forma todos lo objetos que vemos. Tu mente inconsciente toma parte en ese poder creativo, y por eso, cambia tu cuerpo diariamente, aun cada hora, de acuerdo con el modelo que tú presentes.

La arcilla no puede hablar al escultor. Ni tampoco puede tu cuerpo decidir si debe estar sano o enfermo. Es la MENTE la que lo decide. Jesús comprendió eso, y con esa comprensión como base pudo curar todas las enfermedades. El no fue un mago tratando de suspender las leyes de la naturaleza. Fue un MAESTRO, demostrando esas leyes. El no escogió a los sabios fariseos y les reveló el secreto de sus milagros. Por lo contrario, los hombres que escogió fueron humildes pescadores, y ellos les dio la COMPRENSIÓN que les permitió también curar a los enfermos y dar vista a los ciegos.

Porque, ¿qué es la enfermedad? ¡Una ilusión, un sueño mortal! Simplemente, la ausencia de la salud. Devuelve la imagen de la salud, y la enfermedad desaparece inmediatamente. La Mente Universal no creó a la enfermedad. La única imagen que tiene del hombre es una imagen perfecta. La única idea que tiene de tu cuerpo es una idea perfecta y llena de salud.

¿Entonces de donde viene la enfermedad? ¿Quién la creó? Nadie. Es una ilusión.

Aún en los día de Napoleón se había empezado a reconocer esa verdad. “Piensa que estás lleno de salud, dijo el astuto Talleyrand, en vez de pensar que estás enfermo”. Y la fórmula de los quáqueros era: que un alma enérgica tiene dominio completo sobre el cuerpo en que habita.

Por eso, ten siempre presente la idea de que lamente es todo. No hay otra causa. Cuando dejes de creer en las enfermedades y dejes de temerlas, las enfermedades dejarán de tener poder sobre ti.

Pocas personas enfermas tienen idea de todo lo que pueden hacer por sí mismas. Cuando la ciencia de la mete sea mejor comprendida, cada hombre será su propio médico. Porque todas las funciones del cuerpo están gobernadas por la mente. Cuando la enfermedad te asalte, ¡niégala! Aférrate a la idea de que la Mente Universal hizo perfectos todos los órganos de tu cuerpo; que la única imagen que existe de cada órgano en la Mente Universal, es una imagen perfecta; y que esa idea perfecta está dotada con suficientes recursos para hacer frente a todas las necesidades.

Las palabras de Jesús: “Sé perfecto, como tu Padre en el cielo es Perfecto“, deben ser tomadas literalmente. Y pueden ser tomadas literalmente si usamos el modelo que de nosotros existe en la Mente Universal. Todos nosotros somos escultores, pero en vez de mármol o arcilla, usamos pensamientos ¿Cuál es el modelo que tienes en tus pensamientos? ¿Es enfermedad? ¿Sufrimientos? ¿Pobreza? ¿Limitaciones? Entonces estás reproduciendo esas cosas en tu vida.

¡Destiérralas! ¡Olvídalas! Nunca las dejes entrar en tus pensamientos y nunca se manifestarán en tu vida.

Todas las enfermedades, todas las imperfecciones del cuerpo humano, se deben a una causa: a la idea de que tu cuerpo es el amo, puede obrar y enfermarse sin el consentimiento de la mente. Esa es la causa de todos los sufrimientos; y todas las enfermedades se deben a esa idea errónea.

Si tu niegas el poder de tu cuerpo sobre tu mente, podrás destruir todo temor de enfermedad. Y cuando el temor no exista, la fundación de la enfermedad habrá desaparecido.

La manera de empezar es rehusar, creer o escuchar cualquier queja del cuerpo. No temas el clima o la atmósfera, la humedad o las corrientes de aire. Cuando el estómago te diga que has comido algo que le hace mal, trátalo como tratarías a un sirviente rebelde. Recuérdale que el no puede juzgar lo que es bueno o malo para él. Quien no tiene inteligencia. Que es simplemente un canal por medio del cual los alimentos pasan para ser sujetos a ciertos tratamientos y selecciones. Que si algo no es bueno para él, todo lo que tiene que hacer es pasarlo tan pronto como sea posible a los órganos eliminatorios.

El momento en que cualquier síntoma de enfermedad aparece en tu cuerpo, niega vigorosamente su existencia. Piensa: “Mi cuerpo no tiene inteligencia; ni tampoco la tienen los órganos de la enfermedad. Por consiguiente, ni mi cuerpo ni los gérmenes pueden decirme que estoy enfermo. La mente es la única causa. Y la mente no les ha ordenado que enfermen. La única imagen que de mi cuerpo tiene la Mente Universal es una imagen perfecta, vigorosa y llena de salud. Luego olvida la imagen de la enfermedad. Es sólo una ilusión. Conserva en tu mente sólo la idea de salud perfecta, de vitalidad vigorosa e ilimitada.

Tu cuerpo no puede decir que está enfermo. Por consiguiente, cuando la idea de la enfermedad te asalta, tiene que venir de tu mente, o por medio de una sugestión exterior. En ambos casos es tu deber procurar que la idea de la enfermedad no llegue a tu mente inconsciente, que ningún temor de ella, o pensamiento, pueda reflejarse allí.

Para curar a alguien que ya haya sucumbido a la idea de enfermedad, explícale, como yo te he explicado, que su cuerpo no tiene mas poder para la enfermedad o para la salud que un trozo de madera. Que su cuerpo es simplemente una combinación de millones de electrones –partículas de energía eléctrica– , sujetos por completo al dominio de la mente.

Su cuerpo, es, en suma, un concepto mental. Es una reflexión exacta de los pensamiento que tiene en su mente. Si ha estado enfermo, es porque ha estado abrigando pensamientos enfermizos y débiles en la mente. Si desea curarse –no importa de que clase de enfermedad– todo lo que tiene que hacer es cambiar esos pensamientos.

Si hace eso, si piensa que la materia no tiene en sí misma ni inteligencia ni sensibilidad; que es la mente la que siente, la mente la que dirige, y que nada tiene que temer de causas exteriores, su temor de la enfermedad desaparecerá. Y no existe un enfermo que no se cure rápidamente cuando el temor de la enfermedad haya desaparecido.

“El Reino del Cielo es como un tesoro oculto en un campo, el cual un hombre encontró y luego ocultó y vendió todas sus posesiones y compró ese campo”. Ese campo es tu mente –un tesoro oculto dentro de ti mismo– que otros no pueden ver. Pero tu sabes que es un tesoro mas precioso que todas tus otras posesiones.

Si ya has empezado a comprender y a usar ese tesoro, aun cuando sólo sea una parte pequeñísima de él, la cosa más maravillosa que puede pasar en este planeta te ha pasado a ti porque eso significa que un ser humano, afligido con todos los sufrimientos y terrores que tan erróneamente parecen ser la herencia del hombre sobre la tierra, ha aprendido la Ley de la Vida. Significa que has adquirido un gran poder sobre todas las cosas. Significa que te encuentres de pie sobre la Roca de la Vida; que la Puerta del Cielo está abierta ante ti; y que estás mas infinitamente mas cerca de Dios.

El mundo es ahora mucho mas maravilloso que para las generaciones pasadas. El hombre ha empezado a comprender sus poderes ilimitados. El alma del hombre se está encontrando a sí misma y comprendiendo su relación con el Infinito. Empieza a separar el velo entre lo visible y lo invisible. Sabe que, dada la comprensión correcta, puede hacer lo que Jesús hizo; reconoce sus milagros como leyes divinamente naturales, parte del plan Infinito de Dios.

Por eso, sigamos a Jesús a la Montaña de la Sabiduría, Llevando como nuestra divisa sus palabras: “Ve que tú hagas todas las cosas de acuerdo con el modelo que te fue mostrado den la Montaña”.


– Si te gustó el artículo, deja una marca social usando los botones de abajo y compártelo con el mundo y con la gente a la que quieres. El universo te lo agradecerá, ¡No lo dudes! –

Libertad y Salud

Este artículo es la parte 10 de 17 en la serie La Llave de La Vida

“Tú sabrás la verdad, y la verdad te hará libre“.

Oí esas palabras por primera vez cuando era niño, y las he oído muchas veces desde entonces. Pero nunca habían dejado de ser mas que una frase sonora, hasta hace unos cinco o seis años. Sólo en los últimos años he empezado a comprender lo que significa la gran enseñanza que encierran.

Para empezar, ¿qué es la “verdad” a que con tanta frecuencia se refieren todas nuestras enseñanzas religiosas? ¿La verdad acerca de que? ¿Y de que nos va a libertar?

La verdad, como yo la veo ahora, es la realidad fundamental de todo lo que encontramos en la vida. Hay, por ejemplo, sólo una manera correcta de resolver un problema matemático. Esa manera correcta es la verdad en lo que conviene a ese problema. Saberla, es liberarse de toda duda y de todo error. Es liberarse de cualquier dificultad que pueda presentarse por haber resuelto el problema de una manera incorrecta.

De la misma manera, hay sólo una manera CORRECTA de resolver todos los problemas que encontramos en la vida. Esa manera CORRECTA es la verdad. Saberla, es liberarse de toda duda o dificultad en relación con esos problemas, porque si se resuelven de la manera correcta, sólo bien pueden producir.

Así es con tu cuerpo. Hay sólo una idea PROPIA de todos los organismos de tu cuerpo: solo un método CORRECTO de funcionamiento para cada uno de ellos. Y la Mente Universal tiene esa idea PROPIA, ese método CORRECTO. El funcionamiento de tu cuerpo, la reconstrucción de cada célula y tejido, es la obra de tu mente inconsciente. Si tú grabas en esa mente el pensamiento de que su modelo es la perfección, que la debilidad, la enfermedad y la deformidad son simplemente FALTA de perfección –no una realidad en si mismas– en suma, si comprendes la verdad acerca de tu cuerpo, tu mente inconsciente te hará pronto libre y te conservará libre de todo mal.

No importa lo que estás sufriendo ahora. Si SABES que la debilidad, la enfermedad y la deformidad son, sencillamente, falta de perfección y no una realidad; y si comprendes que lo único que importa es la verdad de que la Mente Universal sabe todo acerca de tu cuerpo, pues entonces tú puedes hacer que esa verdad se manifieste.

Afirma lo bueno, lo verdadero, y lo malo desaparecerá. Es como cuando enciendes la luz. . . la oscuridad desaparece. Porque no hay sustancia verdadera en la oscuridad. . . es simplemente la falta de luz. Ni hay tampoco sustancia en la enfermedad o en el mal. . . es simplemente la ausencia de la salud o del bien.

Jesús declaró que “tú sabrás la verdad, y la verdad te hará libre”. La verdad era el poder que él ejercía. El tenía una comprensión tan perfecta de la verdad, que le daba dominio absoluto sobre el mal; que le permitiría curar enfermedades de toda clase, aun resucitar a los muertos. Y la verdad que El ejercía no estaba limitada a su tiempo ni a sus discípulos. “Mirad, yo estoy siempre con vosotros”, dijo, “aun hasta en el fin de los siglos”.

Dios nunca ha conferido dones especiales o pasajeros. El da a todos –a todos los que quieran aceptar– a todos los que saben comprender. La gran necesidad es una mente abierta y el deseo de comprender.

EL ÚNICO PODER

Porque aquellos que buscan la sabiduría, el poder, o el éxito, sólo lo encontrarán dentro de ellos mismo. La Mente es la única causa. Tú cuerpo está sano o enfermo de acuerdo con las imágenes que grabes en tu mente inconsciente. Si grabas sólo pensamiento de salud en vez de pensamientos de enfermedad, tendrás un cuerpo perfecto.

Porque todas las enfermedades empiezan en la mente –en la mente inconsciente. Su causa es el miedo –el miedo de las enfermedades– el miedo a tu propia impotencia para protegerte de ellas. Todos nosotros tenemos una fe latente en el poder de la enfermedad, y eso es lo que, combinado con el miedo, nos hace asociar ciertas enfermedades con ciertas circunstancias, tales como resfriados con corrientes de aire.

No hay un solo microbio en una corriente de aire capaz de darte un resfriado. La corriente de aire no piensa; ni tampoco tu cuerpo. Es tu mente consciente la que ha aprendido a pensar que una corriente de aire, bajo ciertas circunstancias, debe producir un resfriado; esto lo sugiere a tu mente inconsciente y lo hace realidad.

Por eso, la próxima vez que creas tener un catarro, pregúntate: –¿Quién está tomando este catarro? No puede ser la nariz, porque ella no tiene inteligencia. ¿Y como podría la nariz saber que la espalda ha estado expuesta a una corriente de aire? Si no es la nariz la que cree tener un catarro, ¿entonces que es?, Lo único que puede ser es la mente. Bueno, si la mente puede producir un catarro, también puede evitarlo. Por eso, ahora cambiemos el procedimiento, y en vez de grabar en la mente inconsciente imágenes de catarros y fiebres, piensa sólo en salud y en la vida y en el vigor. En vez de tratar de encontrar como “cogiste” ese catarro, y de esa manera reforzar la convicción de lo que tienes, niega su existencia y hazlo imposible. Graba en tu mente inconsciente la idea perfecta de la salud, y déjala que usa la Verdad como modelo, en vez de las ideas ilusorias de la mente consciente.

Todas las formas de la enfermedad son sólo el resultado de pensamientos. La ley fundamental es la ley de la salud y de la vida. Cuando comprendas esto, cuando grabes en tu mente sólo la idea de un cuerpo perfecto, de organismo que funcionan e una manera perfecta, realizarás la “verdad que te hará libre”.

Tu puedes adquirir salud perfecta sabiendo que hay sólo una idea correcta en la Mente Universal para cada organismo de tu cuerpo –que es perfecta e inmortal– que todo lo que tienes que hacer es grabarla en tu mente inconsciente para verla realizada en tu cuerpo. Esa es la verdad que te hace libre.


– Si te gustó el artículo, deja una marca social usando los botones de abajo y compártelo con el mundo y con la gente a la que quieres. El universo te lo agradecerá, ¡No lo dudes! –

ABRE LOS OJOS – La Servidumbre según Brient

Capítulo I: Epígrafe
“Mi optimismo está basado en la certeza de que esta civilización está por derrumbarse.
Mi pesimismo, en todo lo que hace por arrastrarnos en su caída.”
Jean Francois Brient
Capítulo II: La servidumbre voluntaria
“Es el mal de estos tiempos, los locos guían a los ciegos.”
El Rey Lear, Acto IV, escena primera, William Shakespeare
La servidumbre moderna es una esclavitud voluntaria, consentida por la muchedumbre de esclavos que se arrastran por la faz de la tierra. Ellos mismos compran las mercancías que los esclavizan cada vez más. Ellos mismos procuran un trabajo cada vez más alienante que se les otorga si demuestran estar suficientemente amansados. Ellos mismos eligen los amos a quienes deberán servir. Para que esta tragedia absurda pueda tener lugar, ha sido necesa- rio despojar a esa clase de la conciencia de su explotación y de su alienación. He ahí la extraña modernidad de nue- stra época. Al igual que los esclavos de la antigüedad, que los siervos de la Edad Media y que los obreros de las pri- meras revoluciones industriales, estamos hoy en día frente a una clase totalmente esclavizada, solo que no lo sabe o más bien, no lo quiere saber. Ellos ignoran la rebelión, que debería ser la única reacción legitima de los explotados. Aceptan sin discutir la vida lamentable que se planeó para ellos. La renuncia y la resignación son la fuente de su desgracia.
He ahí la pesadilla de los esclavos modernos que no aspiran sino a ser llevados por la danza macabra del sistema de la alienación. La opresión se moderniza expandiendo por todas partes las formas de mistificación que permiten ocultar nuestra condición de esclavos.
Mostrar la realidad tal como es y no tal como la presenta el poder, constituye la subversión más genuina.
Sólo la verdad es revolucionaria.
Capítulo III: La planeación territorial y la vivienda
“El urbanismo es esta toma de posesión del medio ambiente natural y humano por el
capitalismo que, desarrollándose lógicamente como dominación absoluta, puede y debe
ahora rehacer la totalidad del espacio como su propio decorado.”
Guy Debord, La Sociedad del Espectaculo.
A medida que construyen su mundo con la fuerza alienada de su trabajo, el decorado de este mundo se vuelve la cárcel donde tendrán que vivir. Un mundo sórdido, sin sabor ni olor, que lleva en sí la miseria del modo de producción dominante. Este decorado está en permanente construcción, nada en él es constante. La remodelación continua del espacio que nos rodea está justificada por la amnesia generalizada y la inseguridad con las que tienen que vivir sus habitantes. Se trata de cambiarlo todo a la imagen del sistema: el mundo se vuelve como una fábrica, cada vez más sucio y ruidoso.
Cada parcela de este mundo es propiedad de un Estado o de un particular. Este robo social que es la apropiación exclusiva de la tierra se materializa en la omnipresencia de los muros, de las rejas, de las cercas, de las barreras y de las fronteras. Son las marcas visibles de esa separación que lo invade todo. Pero al mismo tiempo, la unificación del espacio, según los intereses de la cultura mercantil, es el gran objetivo de nuestra triste época. El mundo debe con- vertirse en una inmensa autopista, absolutamente eficiente, para facilitar el transporte de las mercancías.
Todo obstáculo, natural o humano, debe ser destruido. La concentración inhumana de esa masa de esclavos es fiel reflejo de su vida: se asemeja a las jaulas, a las cárceles, a las cavernas. Pero a diferencia del esclavo o del prisionero, el explotado de la época moderna debe pagar por su jaula.
“Pues no es el hombre sino el mundo el que se ha vuelto anormal.”
Antonin Artaud
Capítulo IV: La mercancía
“A primera vista, una mercancía parece ser una cosa trivial, de comprensión inmediata.
Su análisis demuestra que es un objeto endemoniado, rico en sutilezas metafísicas y
reticencias teológicas.”
Karl Marx, El Capital, capítulo I, libro 4.
En este estrecho y lúgubre espacio en donde vive, el esclavo acumula las mercancías, que según los mensajes publicitarios omnipresentes, deberán traerle la felicidad y la plenitud. Pero entre más acumula mercancías, más se aleja de él la posibilidad de acceder un día a la felicidad.
“De qué le sirve al hombre poseerlo todo, si a cambio pierde su alma.”
El Evangelio según San Marcos 8, 36
La mercancía, ideológica por esencia, despoja de su trabajo al que la produce y despoja de su vida al que la consume. En el sistema económico dominante, ya no es la demanda la que condiciona la oferta, sino la oferta la que determina la demanda. Es así como, de manera periódica, surgen nuevas necesidades consideradas vitales por la inmensa mayoría de la población: primero fue el radio, luego el carro, el televisor, el computador y ahora el celular.
Todas estas mercancías, distribuidas masivamente en un corto lapso de tiempo, modifican en profundidad las relaciones humanas: sirven por un lado para aislar a los hombres un poco más de sus semejantes y por otro, para difundir los mensajes dominantes del sistema. “Las cosas que poseemos terminan por poseernos.”
Capitulo V: La alimentación
“Lo que es comida para unos, es veneno para otros.”
Paracelso
Pero es cuando se alimenta que el esclavo moderno ilustra mejor el estado de decadencia en que se encuentra. Disponiendo cada vez de menos tiempo para preparar la comida que ingiere, se ve reducido a consumir a la carrera lo que la industria agroquímica produce. Erra por los supermercados en busca de los standars que la sociedad de la falsa abundancia consiente en darle. Su elección no es más que una ilusión. La abundancia de los productos alimentarios no disimula sino su degradación y su falsificación. No son otra cosa que organismos genéticamente modificados, una mezcla de colorantes y conservantes, de pesticidas, de hormonas y de otros tantos inventos de la modernidad. El placer inmediato es la regla del modo de alimentación dominante, así como la de todas las formas de consumo.
Y las consecuencias que ilustran esta manera de alimentarse se ven por todas partes. Pero es frente a la indigencia de la mayoría, que el hombre occidental se regocija de su posición y de su consumo frenético. Por tanto, la miseria está dondequiera que reine la sociedad mercantil totalitaria. La escasez es el revés de la moneda de la falsa abundancia. Aunque la producción agroquímica es suficiente para alimentar a la totalidad de la población, en un sistema que hace de la desigualdad un criterio de progreso, el hambre no deberá desaparecer jamás.
“Ellos están convencidos de que el hombre, especie pecadora por excelencia, domina la creación. Como si todas las demás criaturas no hubieran sido creadas sino para servirles de comida, de pieles, para ser martirizadas y exterminadas.”
Isaac Bashevis Singer
La otra consecuencia de la falsa abundancia alimentaria es la multiplicación de las fábricas de concentración y el exterminio bárbaro y a gran escala de las especies que sirven para alimentar a los esclavos. Esta es la esencia misma del modo de producción dominante.
La vida y la humanidad no resisten más ante el afán de lucro de unos cuantos.
Capítulo VI: La destrucción del medio ambiente
“Qué triste es pensar que la naturaleza habla y que el género humano no la escucha.”
Victor Hugo
El pillaje de los recursos del planeta, la abundante producción de energía o de mercancías, los residuos y los desechos del consumo ostentoso hipotecan las posibilidades de supervivencia de nuestra tierra y de las especies que la pueblan. Pero para darle paso al capitalismo salvaje, el crecimiento no deberá parar jamás. Hay que producir, producir y volver a producir cada vez más. Y son los mismos que contaminan quienes se presentan hoy en día como los salvadores del planeta. Esos imbéciles de la industria del espectáculo, patrocinados por las firmas multinacionales, intentan convencernos de que un simple cambio en nuestros hábitos bastará para salvar al planeta del desastre. Y mientras que nos culpan, continúan contaminando sin cesar el medio ambiente y nuestro espíritu. Esas pobres tesis seudoecológicas son repetidas por todos los políticos corruptos que necesitan eslóganes publicitarios. Pero se cuidan bien de no proponer un cambio radical en el sistema de producción. Se trata, como siempre, de cambiar algunos detalles para que lo esencial siga siendo igual.
Capítulo VII: El trabajo
“Trabajo, del latín tri palium “tres palos”, instrumento de tortura.”
Para entrar en la ronda del consumo frenético, hay que tener dinero y para tenerlo, hay que trabajar, es decir, venderse. El sistema dominante ha hecho del trabajo su principal valor, y los esclavos deben trabajar cada vez más para pagar a crédito su vida miserable. Se agotan en el trabajo, pierden con él la mayor parte de su fuerza vital y tienen que soportar las peores humillaciones. Pasan toda su vida haciendo una actividad extenuante y molesta para el beneficio de unos cuantos. La invención del desempleo moderno tiene como propósito asustarlos y hacerles agradecer sin cesar la generosidad del poder. ¿Qué harían sin esta tortura que es el trabajo? Son estas actividades alienantes las que nos presentan como una liberación. ¡Qué mezquindad y qué desdicha! Siempre apresurado por el cronómetro o el látigo, cada gesto de los esclavos está calculado a fin de aumentar la productividad. La organización científica del trabajo constituye la esencia misma de la desposesión de los trabajadores, del fruto de su trabajo y del tiempo que pasan en la producción automática de las mercancías o de los servicios. La actividad del trabajador se confunde con el de una máquina en las fábricas, o con el de un computador en las oficinas. El tiempo pagado no se recupera jamás. De esta manera, a cada empleado se le asigna un trabajo repetitivo, ya sea intelectual o físico. Él es un especialista en su área de producción. Esta especialización se reproduce a escala planetaria en el marco de la división internacional del trabajo. Se concibe en Occidente, se produce en Asía, se muere en África.
Capítulo VIII: La colonización de todos los sectores de la vida
“El hombre entero está condicionado al comportamiento productivo por la organización
del trabajo, y fuera de la fábrica, mantiene la misma piel y la misma cabeza.”
Christophe Dejours
A medida que el sistema de producción coloniza todos los sectores de la vida, el esclavo moderno, no conforme con su servidumbre en el trabajo, sigue desperdiciando su tiempo en las actividades de esparcimiento y las vacaciones planificadas. Ningún momento de su vida escapa al dominio del sistema. Cada instante de su vida ha sido invadido. Es un esclavo de tiempo completo.
Capítulo IX: la medicina mercantil
“La medicina hace morir más lentamente.”
Plutarco
La degradación generalizada de su medio ambiente, del aire que respira, y de la comida que consume; el stress de sus condiciones laborales y de la totalidad de su vida social son el origen de las nuevas enfermedades del esclavo moderno. Su condición servil es una enfermedad para la cual no existirá jamás ninguna medicina. Sólo la completaliberación de la condición en la que se encuentra, puede permitirle al esclavo moderno reponerse de su sufrimiento.
La medicina occidental no conoce sino un remedio contra los males que sufren los esclavos modernos: la mutilación. Es a base de cirugías, de antibióticos o de quimioterapia que se trata a los pacientes de la medicina mercantil. Nunca se ataca el origen del mal sino sus consecuencias, porque la búsqueda de las causas nos conduciría inevitablemente a la condenación implacable de la organización social en su totalidad.
Así como el sistema actual ha convertido cada elemento de nuestro mundo en una simple mercancía, también ha hecho de nuestro cuerpo una mercancía, un objeto de estudio y experimentación para los seudo-sabios de la medicina mercantil y de la biología molecular. Los amos del mundo ya están a punto de patentar todo lo viviente. La secuencia completa del ADN del genoma humano es el punto de partida de una nueva estrategia puesta en marcha por el poder. La decodificación genética no tiene otra finalidad que la de ampliar considerablemente las formas de dominación y de control. Como tantas otras cosas, nuestro cuerpo ya no nos pertenece.
Capitulo X: la obediencia como segunda naturaleza
“A fuerza de obedecer se obtienen reflejos de sumisión.”
Anónimo
Lo mejor de su vida se le escurre por los dedos, pero él continúa porque tiene la costumbre de obedecer desde siempre. La obediencia se ha convertido en su segunda naturaleza. Obedece sin saber por qué, simplemente porque sabe que tiene que obedecer.
Obedecer, producir y consumir, he ahí el tríptico que domina su vida. Obedece a sus padres, a sus profesores y a sus patrones, a sus propietarios y a sus mercaderes. Obedece a la ley y a las fuerzas del orden, obedece a todos los poderes porque no sabe hacer otra cosa. No hay nada que lo asuste más que la desobediencia, porque la desobediencia es el riesgo, la aventura, el cambio. Así como el niño entra en pánico apenas pierde de vista a sus padres, el esclavo moderno se siente desorientado sin el poder que lo ha creado. Por eso, continúa obedeciendo.
El miedo ha hecho de nosotros unos esclavos y nos mantiene en esa condición. Nos inclinamos ante los amos del mundo; aceptamos esta vida de humillaciones y de miseria, solamente por temor.
Sin embargo, nosotros disponemos de la fuerza numérica frente a la minoría que gobierna. Su fuerza no la obtienen de su policía sino de nuestro consentimiento. Justificamos nuestra cobardía al enfrentamiento legítimo contra las fuerzas que nos oprimen con un discurso lleno de humanismo moralizador. El rechazo a la violencia revolucionaria está anclado en los espíritus de aquellos que se oponen al sistema defendiendo unos valores que el mismo sistema les ha enseñado. Pero cuando se trata de conservar su hegemonía, el poder no vacila nunca en utilizar la violencia.
Capitulo XI: represión y vigilancia
“Bajo un gobierno que aprisiona injustamente, el lugar del hombre justo es también en
prisión.”
Henry David Thoreau, La Desobediencia Civil.
Sin embargo, existen algunos individuos que escapan al control de las conciencias, pero están bajo vigilancia. Todo acto de rebelión o de resistencia es asimilado como una actividad desviada o terrorista. La libertad no existe sino para aquellos que defienden los imperativos mercantiles. A partir de ahora, la verdadera oposición al sistema dominante estotalmente clandestina. Contra esos opositores, la represión es la regla vigente. Y el silencio de la mayoría de los esclavos frente a esta represión es justificada por el propósito mediático y político de negar el conflicto que existe en la sociedad real.
Capítulo XII: El dinero
“Y aquello que hicimos antes por el amor de Dios, lo hacemos ahora por el amor al
dinero, es decir, por amor a aquello que da la sensación más elevada de poder y la buena
conciencia.”
Aurora, Nietzsche
Como todos los seres oprimidos de la historia, el esclavo moderno necesita de su mística y de su dios para anestesiar el mal que le atormenta y el sufrimiento que le agobia.
Pero este nuevo dios, a quien entregó su alma, no es más que la nada. Un trozo de papel, un número que tiene sentido solo porque todos han decidido dárselo. Es por este nuevo dios que estudia, trabaja, riñe y se vende. Es por este nuevo dios que ha abandonado sus valores y está dispuesto a hacer lo que sea. Él cree que entre más plata posea más se librará de la coacción que lo sujeta. Como si la posesión fuera de la mano de la libertad. La liberación es una ascesis que proviene del dominio de sí mismo; un deseo y una voluntad de actuar. Está en el ser y no en el tener. Pero hay que decidirse a no servir ni obedecer más. Falta ser capaz de romper con unos hábitos que nadie, al parecer, osa poner en tela de juicio.
Capitulo XIII: No hay alternativa a la organización social dominante
Acta est fabula
El juego terminó
Ahora bien, el esclavo moderno está convencido de que no existe alternativa a la organización del mundo presente. Se ha resignado a esta vida porque piensa que no puede haber otra. Es ahí en donde reside la fuerza de la dominación presente: hacer creer que este sistema que ha colonizado toda la superficie de la Tierra es el fin de la historia. Ha convencido a la clase dominada que adaptarse a su ideología equivale a adaptarse al mundo tal como es y tal como ha sido siempre. Soñar con otro mundo se ha convertido en un crimen condenado al unísono por los medios y por todos los poderes. El criminal es en realidad aquel que contribuye, consciente o no, a la demencia de la organización social dominante. No hay locura más grande que la del sistema presente.
Capítulo XIV: La imagen
“Pero, sabed, oh rey, que no adoraremos a tus dioses ni nos arrodillaremos ante la imagen
de oro.”
Antiguo Testamento, Daniel 3:18
Ante la devastación del mundo real, es necesario para el sistema colonizar la conciencia de los esclavos. Es por eso que el sistema dominante ha decidido enfocarse en la disuasión que, desde la más pequeña edad, cumple el papel preponderante en la formación de los esclavos. Ellos deben olvidar su condición servil, su prisión y su vida miserable.
Basta con ver esa muchedumbre hipnótica, conectada a las pantallas que acompañan su vida cotidiana. Ellos disfrazan su insatisfacción permanente con el reflejo manipulado de una vida soñada, hecha de dinero, de gloria y de aventura. Pero sus sueños son tan lamentables como su vida miserable.
Hay imágenes para todo y para todos. Esas imágenes llevan en sí el mensaje ideológico de la sociedad moderna y sirven de instrumento de unificación y de propaganda.
Se multiplican a medida que el hombre es despojado de su mundo y de su vida. Es el niño el primer blanco de esas imágenes. Hay que volverlos estúpidos y extirparles toda forma de reflexión y de crítica. Todo ello se hace, claro está, con la desconcertante complicidad de sus padres, quienes han desistido ante el impacto de los medios modernos de comunicación. Ellos mismos compran todas las mercancías necesarias para la esclavización de su
progenie. Se desentienden de la educación de sus hijos y se la dejan al sistema del embrutecimiento y de la mediocridad.
Hay imágenes para todas las edades y para todas las clases sociales. Los esclavos modernos confunden esas imágenes con la cultura y, a veces, con el arte. Se recurre constantemente a los instintos más bajos para vender cualquier mercancía. Y es la mujer, doblemente esclava en la sociedad presente, la que paga el precio más alto.
Ella es presentada como simple objeto de consumo. La rebelión ha sido también reducida a una imagen desprovista de su potencial subversivo. La imagen sigue siendo la forma de comunicación más directa y más eficaz: crea modelos, embrutece a las masas, les miente, les infunde frustraciones y les insufla la ideología mercantil. Se trata, pues, una vez más y como siempre, del mismo objetivo: vender, modelos de vida o productos, comportamientos
o mercancías, vender no importa qué, pero vender.
Capitulo XV: El entretenimiento
“La televisión embrutece a los que la miran, no a los que la hacen.”
Patrick Poivre d’Arvor
Esos pobres hombres se divierten, pero ese divertimiento no sirve más que para distraerlos del auténtico mal que los acosa. Han dejado que hicieran de su vida cualquier cosa y fingen sentirse orgullosos de ello. Intentan lucir satisfechos pero nadie les cree; ni ante al frío reflejo del espejo, alcanzan a engañarse. Pierden su tiempo delante de unos imbéciles que los hacen reír o cantar, soñar o llorar.
A través del deporte mediático, se representa el éxito y el fracaso, el esfuerzo y las victorias que el esclavo moderno ha dejado de vivir en carne propia. Su insatisfacción lo incita a vivir por encargo frente a su aparato de televisión. Mientras que los emperadores de la Antigua Roma compraban la sumisión del pueblo con pan y circo, hoy en día, es con divertimientos y consumo del vacío que se compra el silencio de los esclavos.
Capitulo XVI: El lenguaje
“Uno cree que domina las palabras, pero son las palabras las que lo dominan a uno.”
Alain Rey
El control de las conciencias es el resultado de la utilización viciada del lenguaje por la clase económica y socialmente dominante. Siendo el dueño de todos los medios de comunicación, el poder difunde la ideología mercantil a través de la definición fija, parcial y amañada que le atribuye a las palabras.
Las palabras son presentadas como si fueran neutras y su definición como evidente. Controladas por el poder, designan siempre una cosa muy distinta a la vida real. Es ante todo un lenguaje de la resignación y de la impotencia, el lenguaje de la aceptación pasiva de las cosas tal como son y tal como deben permanecer. Las palabras actúan por cuenta de la organización dominante de la vida y el hecho mismo de utilizar el lenguaje del poder, nos condena a la impotencia. El problema del lenguaje es el punto esencial de la lucha por la emancipación humana. No es una forma de dominación que se añada a otra sino que es el centro mismo del proyecto de sometimiento del sistema mercantil totalitario. Es a través de la reapropiación del lenguaje y, por tanto, de la comunicación real entre las personas, que surge de nuevo la posibilidad de un cambio radical. Es en este sentido que el proyecto revolucionario converge con el proyecto poético. En la efervescencia popular, la palabra hablada es re-aprendida y reinventada por extensos grupos. La espontaneidad creativa se encuentra en cada uno y nos une a todos.
Capitulo XVII: La ilusión del voto y la democracia parlamentaria
“Votar es abdicar.”
Elysée Reclus
No obstante, los esclavos modernos se sienten todavía ciudadanos. Creen votar y decidir libremente quién conducirá sus asuntos, como si aún pudieran elegir. Pero, cuando se trata de escoger la sociedad en la que queremos vivir, ¿creen ustedes que existe una diferencia fundamental, entre la socialdemocracia y la derecha populista en Francia, entre demócratas y republicanos en Estados Unidos y entre laboristas y conservadores en el
Reino Unido? No existe ninguna oposición, puesto que los partidos políticos dominantes están de acuerdo en lo esencial: la conservación de la presente sociedad mercantil. Ninguno de los partidos políticos que pueden acceder al poder pone en entre dicho el dogma del mercado. Y son esos mismos partidos los que, con la complicidad mediática, acaparan las pantallas; riñen por pequeños detalles con la esperanza de que todo siga igual; se disputan por saber quién ocupara los puestos que les ofrece el parlamentarismo mercantil. Esas pobres querellas son difundidas por todos los medios de comunicación con el fin de ocultar un verdadero debate sobre la elección de la sociedad en la que queremos vivir. La apariencia y la futilidad dominan sobre el profundo enfrentamiento de ideas. Todo esto no se parece en nada, ni de lejos, a una democracia. La democracia real se define en primer lugar y ante todo por la participación masiva de los ciudadanos en la gestión de los asuntos de la ciudad. Es directa y participativa.
Encuentra su expresión más autentica en la asamblea popular y en el dialogo permanente sobre la organización de la vida en común. La forma representativa y parlamentaria que usurpa el nombre de democracia limita el poder de los ciudadanos al simple derecho de votar; es decir, a nada. Escoger entre gris claro y gris oscuro no es una elección verdadera. Las sillas parlamentarias son ocupadas en su inmensa mayoría por la clase económicamente dominante, ya sea de derecha o de la pretendía izquierda social demócrata. No hay que conquistar el poder, hay que destruirlo. Es tiránico por naturaleza, sea ejercido por un rey, un dictador o un presidente electo. La única diferencia en el caso de la “democracia” parlamentaria es que los esclavos tienen la ilusión de elegir ellos mismos al amo que deberán servir. El voto los ha hecho cómplices de la tiranía que los oprime. Ellos no son esclavos porque existen amos, sino que los amos existen porque ellos han elegido mantenerse esclavos.
Capitulo XVIII: El sistema mercantil totalitario
“La naturaleza no creó amos ni esclavos, yo no quiero dar ni recibir leyes.”
Denis Diderot
El sistema dominante se define entonces por la omnipresencia de su ideología mercantil. Ocupa a la vez todos los espacios y todos los sectores de la vida. No profesa más que: produce, vende, consume, acumula. Ha reducido todas las relaciones humanas a unas parcas relaciones mercantiles, y considera que nuestro planeta es una simple mercancía. La función que nos asigna es el trabajo servil. El único derecho que reconoce es el derecho a la
propiedad privada. Al único dios que rinde culto es al dinero. El monopolio de la apariencia es total. Solo aparecen los hombres y los discursos favorables a la ideología dominante. La crítica de este mundo se ahoga en el mar mediático
que determina qué está bien y qué está mal, lo que se puede y lo que no se puede ver. Omnipresencia de la ideología, culto al dinero, monopolio de la apariencia, partido único disfrazado de pluralismo parlamentario, ausencia de una oposición visible, represión en todas sus formas, voluntad de transformar al hombre y al mundo: He ahí la verdadera cara del totalitarismo moderno que ellos llaman “democracia liberal”, pero que es hora de llamar por su verdadero nombre: el sistema mercantil totalitario. El hombre, la sociedad y todo nuestro planeta están al servicio de esta ideología. El sistema mercantil totalitario ha logrado lo que ningún otro totalitarismo había podido: ocupar cada resquicio del planeta. Hoy en día, ninguna forma de exilio es posible.
Capitulo XIX: Perspectivas
A medida que la opresión se expande por todos los sectores de la vida, la rebelión toma el aspecto de una guerra social. Los motines renacen y anuncian que la revolución está por llegar. La destrucción de la sociedad mercantil totalitaria no es un asunto de opinión, es una necesidad absoluta en un mundo que se sabe condenado. Ya que el poder está en todas partes, es por todas partes y por todo el tiempo que hay que combatirlo. La reinvención del lenguaje, el trastorno permanente de la vida cotidiana, la desobediencia y la resistencia son las palabras claves de la rebelión contra el orden establecido. Pero para que de esta rebelión surja una revolución hay que encaminar las
subjetividades a un frente común. Es en la unidad de todas las fuerzas revolucionarias que hay que obrar. Esta no se
puede conseguir más que siendo conscientes de nuestros fracasos pasados: ni el reformismo estéril ni la burocracia totalitaria pueden ser una solución para nuestra inconformidad. Se trata de inventar nuevas formas de organización y de lucha. La autogestión en las empresas y la democracia directa a escala comunal constituyen las bases de esta nueva organización que debe ser anti-jerárquica, tanto en la forma como en el contenido.
Al poder no hay que conquistarlo, hay que destruirlo.

Capítulo I: Epígrafe

“Mi optimismo está basado en la certeza de que esta civilización está por derrumbarse. Mi pesimismo, en todo lo que hace por arrastrarnos en su caída.”

Capítulo II: La servidumbre voluntaria

“Es el mal de estos tiempos, los locos guían a los ciegos.”

El Rey Lear, Acto IV, escena primera, William Shakespeare

La servidumbre moderna es una esclavitud voluntaria, consentida por la muchedumbre de esclavos que se arrastran por la faz de la tierra. Ellos mismos compran las mercancías que los esclavizan cada vez más. Ellos mismos procuran un trabajo cada vez más alienante que se les otorga si demuestran estar suficientemente amansados. Ellos mismos eligen los amos a quienes deberán servir. Para que esta tragedia absurda pueda tener lugar, ha sido necesario despojar a esa clase de la conciencia de su explotación y de su alienación. He ahí la extraña modernidad de nue- stra época. Al igual que los esclavos de la antigüedad, que los siervos de la Edad Media y que los obreros de las primeras revoluciones industriales, estamos hoy en día frente a una clase totalmente esclavizada, solo que no lo sabe o más bien, no lo quiere saber. Ellos ignoran la rebelión, que debería ser la única reacción legitima de los explotados. Aceptan sin discutir la vida lamentable que se planeó para ellos. La renuncia y la resignación son la fuente de su desgracia.

He ahí la pesadilla de los esclavos modernos que no aspiran sino a ser llevados por la danza macabra del sistema de la alienación. La opresión se moderniza expandiendo por todas partes las formas de mistificación que permiten ocultar nuestra condición de esclavos. Mostrar la realidad tal como es y no tal como la presenta el poder, constituye la subversión más genuina.  Sólo la verdad es revolucionaria.

Capítulo III: La planeación territorial y la vivienda

“El urbanismo es esta toma de posesión del medio ambiente natural y humano por el capitalismo que, desarrollándose lógicamente como dominación absoluta, puede y debe  ahora rehacer la totalidad del espacio como su propio decorado.”

Guy Debord, La Sociedad del Espectaculo.

A medida que construyen su mundo con la fuerza alienada de su trabajo, el decorado de este mundo se vuelve la cárcel donde tendrán que vivir. Un mundo sórdido, sin sabor ni olor, que lleva en sí la miseria del modo de producción dominante. Este decorado está en permanente construcción, nada en él es constante. La remodelación continua del espacio que nos rodea está justificada por la amnesia generalizada y la inseguridad con las que tienen que vivir sus habitantes. Se trata de cambiarlo todo a la imagen del sistema: el mundo se vuelve como una fábrica, cada vez más sucio y ruidoso.

Cada parcela de este mundo es propiedad de un Estado o de un particular. Este robo social que es la apropiación exclusiva de la tierra se materializa en la omnipresencia de los muros, de las rejas, de las cercas, de las barreras y de las fronteras. Son las marcas visibles de esa separación que lo invade todo. Pero al mismo tiempo, la unificación del espacio, según los intereses de la cultura mercantil, es el gran objetivo de nuestra triste época. El mundo debe con- vertirse en una inmensa autopista, absolutamente eficiente, para facilitar el transporte de las mercancías.

Todo obstáculo, natural o humano, debe ser destruido. La concentración inhumana de esa masa de esclavos es fiel reflejo de su vida: se asemeja a las jaulas, a las cárceles, a las cavernas. Pero a diferencia del esclavo o del prisionero, el explotado de la época moderna debe pagar por su jaula.

“Pues no es el hombre sino el mundo el que se ha vuelto anormal.”

Antonin Artaud

Capítulo IV: La mercancía

“A primera vista, una mercancía parece ser una cosa trivial, de comprensión inmediata. Su análisis demuestra que es un objeto endemoniado, rico en sutilezas metafísicas y reticencias teológicas.”

Karl Marx, El Capital, capítulo I, libro 4.

En este estrecho y lúgubre espacio en donde vive, el esclavo acumula las mercancías, que según los mensajes publicitarios omnipresentes, deberán traerle la felicidad y la plenitud. Pero entre más acumula mercancías, más se aleja de él la posibilidad de acceder un día a la felicidad.

“De qué le sirve al hombre poseerlo todo, si a cambio pierde su alma.”

El Evangelio según San Marcos 8, 36

La mercancía, ideológica por esencia, despoja de su trabajo al que la produce y despoja de su vida al que la consume. En el sistema económico dominante, ya no es la demanda la que condiciona la oferta, sino la oferta la que determina la demanda. Es así como, de manera periódica, surgen nuevas necesidades consideradas vitales por la inmensa mayoría de la población: primero fue el radio, luego el carro, el televisor, el computador y ahora el celular.

Todas estas mercancías, distribuidas masivamente en un corto lapso de tiempo, modifican en profundidad las relaciones humanas: sirven por un lado para aislar a los hombres un poco más de sus semejantes y por otro, para difundir los mensajes dominantes del sistema. “Las cosas que poseemos terminan por poseernos.”

Capitulo V: La alimentación

“Lo que es comida para unos, es veneno para otros.”

Paracelso

Pero es cuando se alimenta que el esclavo moderno ilustra mejor el estado de decadencia en que se encuentra. Disponiendo cada vez de menos tiempo para preparar la comida que ingiere, se ve reducido a consumir a la carrera lo que la industria agroquímica produce. Erra por los supermercados en busca de los standars que la sociedad de la falsa abundancia consiente en darle. Su elección no es más que una ilusión. La abundancia de los productos alimentarios no disimula sino su degradación y su falsificación. No son otra cosa que organismos genéticamente modificados, una mezcla de colorantes y conservantes, de pesticidas, de hormonas y de otros tantos inventos de la modernidad. El placer inmediato es la regla del modo de alimentación dominante, así como la de todas las formas de consumo.

Y las consecuencias que ilustran esta manera de alimentarse se ven por todas partes. Pero es frente a la indigencia de la mayoría, que el hombre occidental se regocija de su posición y de su consumo frenético. Por tanto, la miseria está dondequiera que reine la sociedad mercantil totalitaria. La escasez es el revés de la moneda de la falsa abundancia. Aunque la producción agroquímica es suficiente para alimentar a la totalidad de la población, en un sistema que hace de la desigualdad un criterio de progreso, el hambre no deberá desaparecer jamás.

“Ellos están convencidos de que el hombre, especie pecadora por excelencia, domina la creación. Como si todas las demás criaturas no hubieran sido creadas sino para servirles de comida, de pieles, para ser martirizadas y exterminadas.”

Isaac Bashevis Singer

La otra consecuencia de la falsa abundancia alimentaria es la multiplicación de las fábricas de concentración y el exterminio bárbaro y a gran escala de las especies que sirven para alimentar a los esclavos. Esta es la esencia misma del modo de producción dominante.

La vida y la humanidad no resisten más ante el afán de lucro de unos cuantos.

Capítulo VI: La destrucción del medio ambiente

Qué triste es pensar que la naturaleza habla y que el género humano no la escucha.”

Victor Hugo

El pillaje de los recursos del planeta, la abundante producción de energía o de mercancías, los residuos y los desechos del consumo ostentoso hipotecan las posibilidades de supervivencia de nuestra tierra y de las especies que la pueblan. Pero para darle paso al capitalismo salvaje, el crecimiento no deberá parar jamás. Hay que producir, producir y volver a producir cada vez más. Y son los mismos que contaminan quienes se presentan hoy en día como los salvadores del planeta. Esos imbéciles de la industria del espectáculo, patrocinados por las firmas multinacionales, intentan convencernos de que un simple cambio en nuestros hábitos bastará para salvar al planeta del desastre. Y mientras que nos culpan, continúan contaminando sin cesar el medio ambiente y nuestro espíritu. Esas pobres tesis seudoecológicas son repetidas por todos los políticos corruptos que necesitan eslóganes publicitarios. Pero se cuidan bien de no proponer un cambio radical en el sistema de producción. Se trata, como siempre, de cambiar algunos detalles para que lo esencial siga siendo igual.

CONTINUARÁ MUY PRONTO  - MIENTRAS TANTO, PUEDES EJERCER TU RESPONSABILIDAD MOSTRANDO ESTO A OTROS. DESPIERTA A LAS PERSONAS DE LA ESCLAVITUD EN LA QUE VIVEN SUMERGIDAS ….¡HAZ DE ELLO TU MISIÓN!


– Si te gustó el artículo, deja una marca social usando los botones de abajo y compártelo con el mundo y con la gente a la que quieres. El universo te lo agradecerá, ¡No lo dudes! –

Las enseñanzas de Buda en el Dhammapada

El Dhammapada

Te propongo un ejercicio que puede cambiar tu vida para siempre, leamos algunos de los versos con las enseñanzas que nos dejó Siddhartha Gautama, Buda, en Dhammapada, según algunas leyendas escrito tres semanas después de su muerte en el 480 A.C.

Abrochate el cinturón. Despegamos.

2. Todos los estados encuentran su origen en la mente. La mente es su fundamento y son creaciones de la mente. Si uno habla o actúa con un pensamiento puro, entonces la felicidad le sigue como una sombra que jamás le abandona.

4. “Me maltrató, me golpeó, me derrotó, me robó”. Quienes no albergan tales pensamientos se liberan del odio.

5. El odio nunca se extingue por el odio en este mundo; sólamente se apaga a través del amor. Tal es una antigua ley eterna.

11. Los que imaginan lo no esencial como esencial y lo esencial como no esencial, debido a tan equivocado juicio nunca llegan a lo Esencial, al Nirvana, el supremo refugio más allá de las ataduras.

12. Pero aquellos que ven lo esencial en lo esencial y lo inesencial en lo inesencial, debido a su correcta visión, perciben la esencia.

16. El bienhechor se regocija ahora y se regocija después. Tanto aquí como allí se regocija. Se regocija; se regocija enormemente, percibiendo la pureza de sus propios actos.

17. Sufre ahora y sufre después. Sufre en ambos estados. “He actuado mal”, se dice sufriendo. Además, sufre abocándose a un estado más doloroso. Así el que mal obra.

18. Goza ahora y goza después. En ambos estados es verdaderamente feliz. “He actuado bien, se dice feliz. Además, abocándose a un apacible estado es feliz. Así el que bien obra.

21. La atención es el camino hacia la inmortalidad; la inatención es el sendero hacia la muerte. Los que están atentos no mueren; los inatentos son como si ya hubieran muerto.

26. El ignorante es indulgente con la inatención; el hombre sabio custodia la atención como el mayor tesoro.

29. Atento entre los inatentos, plenamente despierto entre los dormidos, el sabio avanza como un corcel de carreras se adelanta sobre un jamelgo decrépito.

39. Aquel cuya mente no está sometida a la avidez ni es afectada por el odio, habiendo trascendido tanto lo bueno como lo malo, permanece vigilante y sin miedo.

49. Así como la abeja liba en la flor, sin dañar su color y esencia, y luego se aleja, llevándose únicamente la miel, así el sabio pasa por esta existencia.

50. No deberíamos considerar los fallos de los demás, ni lo que los otros han hecho o dejado de hacer, sino nuestros propios actos cometidos u omitidos.

53. De la misma manera que un montón de flores hacen muchas guirnaldas, así muchos actos buenos deben ser efectuados por aquel que nace como ser humano.

60. Larga es la noche para aquel que está despierto. Largo es el camino para el viajero cansado. Larga es la existencia repetida para los necios que no conocen la Enseñanza sublime.

62. “Tengo hijos, tengo riqueza”, así contabiliza el necio en su mente. Pero él mismo no se pertenece. ¡Cuánto menos los hijos y la riqueza!

63. Un necio consciente de su necedad es por tal razón un hombre sabio, pero el necio que piensa que es un sabio es verdaderamente un necio.

64. Aun si toda su vida un necio se asocia con un sabio, no comprenderá la Enseñanza, igual que la cuchara nunca captará el saber de la sopa.

65. Si un hombre inteligente se asocia con uno sabio, aunque sólo sea por un momento, rápidamente comprenderá la Enseñanza, como la lengua capta el saber de la sopa.

66. Necios, hombres de inteligencia inferior, se comportan como sus propios enemigos, cometiendo males actos que producen frutos amargos.

67. No está bien hecho aquel acto que causa remordimiento después de llevado a cabo, y cuyo resultado uno experimenta lamentándolo con lágrimas en la cara.

68. Bien hecho es aquel acto que no causa arrepentimiento y cuyo resultado uno experimenta con la mente llena de gran deleite y felicidad.

72. Para su ruina, por supuesto, consigue el necio conocimiento y fama, que oscurecen su destino y ofuscan su mente.

73. Ese necio desea reputación y prioridad entre los monjes, autoridad en los monasterios y honores entre otras familias.

76. Si uno encuentra un hombre sabio, quien como un descubridor de tesoros te señala tus defectos y te llama la atención sobre los mismos, debe asociarse con tal persona. Uno irá bien y no mal en la compañía de esta persona.

82. Como un lago profundo es transparente y tranquilo, así se vuelven los sabios al escuchar la Enseñanza.

84. Ni para sí mismo ni para otros desea hijos, riquezas o reinos; ni con equívocos busca su propio éxito. Una persona así es, por supuesto, virtuosa, sabia y recta.

85. Pocos entre los seres humanos son los que cruzan a la otra orilla. La mayoría solamente suben y bajan por la misma orilla.

89. Aquellos que perfeccionan sus mentes en los Factores de Iluminación, sin ataduras, deleitándose en el abandono de la avidez, esos, libres de corrupción, esclarecidos, alcanzan el Nirvana incluso en este mundo.

95. Como la tierra, una persona ecuánime y bien disciplinada no se resiente. Es comparable a una columna. Es como un lago cristalino. Alguien de tal ecuanimidad escapa a nuevos nacimientos.

97. El hombre que no es crédulo, que ha comprendido lo Increado, que ha cortado las cadenas, ha puesto fin a la ocasión (del bien y del mal) y ha erradicado los deseos, ese hombre es el hombre supremo.

101. Mejor que mil versos de palabras inútiles, es uno con una simple y beneficiosa línea que al escucharla uno se serene.

Sé y Haz. Mi muy particular ohmmmmmmmmmm. Divertido.

103. Más grande que la conquista en batalla de mil veces mil hombres es la conquista de uno mismo.

104-105. Mejor conquistarse a uno mismo que conquistar a los demás. Ni un dios ni un semidios, ni Mara ni Brahma, pueden deshacer la victoria de aquel que se ha amaestrado a sí mismo y se conduce siempre con moderación.

109. Para el que cultiva el hábito de reverenciar constantemente a los mayores y respetarlos, cuatro bendiciones van en aumento: edad, belleza, bendición y fuerza.

116. Apresuraos en hacer el bien; refrenad vuestra mente hacia el mal, ya que quienquiera que es lento en hacer el bien, se recrea en el mal.

124. Del mismo modo que el veneno no puede dañar la mano que lo transporta, pues el veneno no afecta si no hay herida, así no sufre daño quien no está equivocado.

128. Ni en los cielos ni en medio del océano, ni en una gruta en las montañas se halla un lugar donde uno pueda permanecer a salvo de la muerte.

131. Quienquiera que buscando su propia felicidad daña a los que igual que él la buscan, no la obtendrá después de la muerte.

137-138-139-140. Aquel que hiere con sus armas a los que son inocentes e inofensivos, pronto se precipitará en uno de estos estados: mucho dolor, heridas corporales o grave enfermedad, pérdida de la mente u opresión por un monarca, o graves acusaciones, o pérdida de familiares, o ruina, o un incendio que incluso arrase su hogar. Y tras la disolución del cuerpo nacerá en el infierno.

147. Contemplad este bello cuerpo, masa de dolores, montón de grumos, trastornado, en el que nada dura, nada persiste.

148. Decadencia para este cuerpo, nido de enfermedades, perecedero. Esta putrescible masa se destruye. Verdaderamente, la vida acaba en la muerte.

152. Aquel que aprende poco, crece como un buey; crece en carne, pero no en sabiduría.

154. ¡Oh, constructor de la casa! Ahora te he percibido. No volverás a construir esta casa. Todas las vigas han sido quebradas. Se ha aniquilado el soporte central. Mi mente ha alcanzado lo incondicionado. Habiéndolo alcanzado, representa el fin del apego.

155. Al no haber vivido la noble vida, al no haber adquirido tal riqueza en su juventud, tales hombres desfallecen como viejas garzas en un estanque sin peces.

156. Aquellos que no han observado la Vida Santa, que en su juventud no han adquirido tesoros, se tornan como inútiles arcos, mirando hacia el pasado.

161. Por uno mismo es hecho el mal; en uno mismo nace y uno mismo lo causa. El mal muele al necio como el diamante muele la dura gema.

165. Por uno mismo se hace el mal y uno mismo se contamina. Por uno mismo se deja de hacer el mal y uno mismo se purifica. La pureza y la impureza dependen de uno mismo. Nadie puede purificar a otro.

166. Por buscar el logro (espiritual) de los otros, no obstante, no debe uno ser negligente en la búsqueda del propio logro. Percibiendo claramente la propia meta, permita que otro intente su propio resultado.

168. ¡Despertaos! Nunca seáis negligentes. Seguid la ley de la virtud. El que practica la virtud vive felizmente en este mundo y en el próximo.

169. Seguid el sendero de la virtud y no el del mal. El que practica la virtud vive felizmente en este mundo y en el próximo.

170. Si uno percibe el mundo como una burbuja de espuma y como un espejismo, a ese no lo ve el Dios de la Muerte.

Vaya. Matrix sin cinemascope hace 2500 años. Si algo era ello…

172. Pero el que antes era necio y después no, ese tal es como cuando la luna ilumina la tierra liberándose de las nubes.

173. Aquel cuyas buenas acciones superan las malas, ilumina este mundo como la luna emergiendo de las nubes.

174. Este mundo está ciego. Solamente unos pocos aquí pueden ver con claridad. Tan solo unos pocos van a un reino divino, como pájaros liberados de las redes.

182. Raro es el nacimiento como un ser humano. Difícil es la vida de los mortales. Extraño es escuchar la Sublime Enseñanza. Rara es la aparición de los Budas.

183. El abandono del mal, el cultivo del bien y la purificación de la mente: tal es la enseñanza de los Budas.

185. No reprochar, no hacer ningún daño, practicar la moderación según los preceptos fundamentales, ser moderado en la alimentación, residir en la soledad, aplicarse uno mismo a la concentración mental elevada, tal es la enseñanza de los Budas.

197. Verdaderamente felices vivimos sin odio entre los que odian. Entre seres que odian, vivamos sin odio.

200. Felices vivimos porque no tenemos impedimentos. Llenémonos de gozo como dioses en la Esfera Radiante.

201. La victoria engendra enemistad. Los vencidos viven en la infelicidad. Renunciando tanto a la victoria como a la derrota, los pacíficos viven felices.

204. La salud es la más alta posesión. El contento es el mayor tesoro. Un amigo de confianza es el mejor pariente. Nirvana es la más alta bendición.

210. No identificarse con lo que es agradable ni identificarse con lo que es desagradable; no mirar a lo que es placentero ni a lo que es displacentero, porque en ambos lados hay dolor.

Vale, vale, ya veo por dónde vas. Oye, pero permíteme que me deleite en lo placentero. Qué quieres, me hace más cosquillas en el Ser.

218. El que ha desarrollado el anhelo por lo Incondicionado tiene la mente motivada y no condicionada por los placeres materiales, es denominado Uno que No-retorna.

221. Uno debe liberarse del odio. Uno debe abandonar el orgullo. Uno debe despojarse de todas las ataduras. El sufrimiento no toma al que controla la mente, el cuerpo y sus pasiones.

223. Conquista al hombre airado mediante el amor; conquista al hombre de mala voluntad mediante la bondad; conquista al avaro mediante la generosidad; conquista al mentiroso mediante la verdad.

236. Haz una isla de ti mismo. Esfuérzate enseguida; conviértete en sabio. Purificado de contaminaciones y sin pasiones, penetrarás en el celestial estado de los Nobles.

237. Tu vida puede acabarse ahora. La presencia de la muerte está aquí. No hay lugar para detenerse en el camino. ¿Dispones de provisiones?

305. Aquel que se sienta solo, descansa solo, pasea solo, se autocontrola en soledad, hallará dicha en el bosque.

325. El estúpido, cuando es torpe, glotón, perezoso y se enfanga como un cerdo en la pocilga, renacerá una y otra vez.

331. Es deseable tener amigos cuando surge una necesidad; feliz aquel que está contento con cualquier cosa que haya; el mérito obtenido es agradable (consolador) cuando el fin de la vida se avecina; feliz es el abandono de todos los sufrimientos.

412. Quien ha trascendido las ataduras tanto del mal como del bien, libre de pena, libre de contaminaciones y puro, a ése llamo yo noble.

420. Aquel cuyo destino ni los dioses ni los semidioses, ni tampoco los hombres conocen, que ha destruido todas las impurezas y que ha conseguido la meta, a ése llamo yo noble.


– Si te gustó el artículo, deja una marca social usando los botones de abajo y compártelo con el mundo y con la gente a la que quieres. El universo te lo agradecerá, ¡No lo dudes! –

Concebir el Terrorismo

El terrorismo es una sucesión de actos de violencia que se caracteriza por inducir terror en la población civil de forma premeditada. Dentro de los comportamientos forzados por la amenaza del terrorismo en dicha población civil se incluyen la aceptación de condiciones de muy diversa índole: políticas, económicas, lingüísticas, de soberanía, religiosas, etc. Cuando este tipo de estrategias es utilizado por gobiernos oficialmente constituidos, se denomina terrorismo de Estado.

La aplicación del término terrorismo a un acto, persona u organización, suele variar considerablemente en razón de la mayor o menor adhesión que se tenga por la causa que lo inspira, y ha sido reiteradamente utilizado por los gobiernos dictatoriales para calificar los actos fundados en el derecho a la resistencia con el fin de justificar la utilización de métodos de represión ilegítimos.

El Diccionario de la Real Academia Española, en su versión 2003 que modifica la anterior incluyendo una tercera acepción, define el término «terrorismo» como:

1. m. Dominación por el terror.
2. m. Sucesión de (más…)


– Si te gustó el artículo, deja una marca social usando los botones de abajo y compártelo con el mundo y con la gente a la que quieres. El universo te lo agradecerá, ¡No lo dudes! –

¿Qué sabemos sobre el Mal?

    Mal es el término que determina la carencia de bondad que debe tener un ente según su naturaleza o destino. De esta forma, el mal es el valor otorgado a algo que reúne dicha característica, en ocasiones apartándose de lo lícito u honesto, perpetrando desgracia o calamadidad, convirtiéndose en consecuencia en malo.

Descripción: El mal, junto a su opuesto (el bien), se caracterizan por formar una dualidad presente en todas las culturas conocidas, y dentro del mismo ser de las personas. En general, la distinción de la maldad implica una jerarquía de estándares morales en cuanto al comportamiento humano, dentro de la cual la maldad es el menos deseado y el amor es el más importante. Así, una persona que practica el mal es alguien “malvado”. Un término similar es malicia; un criminal puede ser considerado malicioso.

Malo es un concepto orientado a definir aquello que aumenta el esfuerzo por conseguir lo bueno. Por ejemplo, (más…)


– Si te gustó el artículo, deja una marca social usando los botones de abajo y compártelo con el mundo y con la gente a la que quieres. El universo te lo agradecerá, ¡No lo dudes! –