Por Ángel Darnese – Colombia
Esto me ocurrió hace algunos años.
Es un hecho real; un hecho de mi vida del que no mucha gente sabe y que debes conocer. Te lo doy de ser humano a ser humano. Es para que comprendas más sobre como funcionan las Leyes de este mundo (y veras muy claramente como no estamos hablando de una teoría o algo por el estilo cuando estés leyendo).
En un momento aungustiante, confuso de mi vida (tendría unos veintitrés años) y aún ni me empezaba a hallar espiritualmente (por entonces la noción de Energía llegaba para mí y mi omnipotencia hasta contemplar una batería, o como mucho un instructor del entonces poco famoso Tae-Bo), decidí enfermarme.
Calculo que porque siempre había sido durísimo conmigo mismo (mi padre no lo fue, con lo que quizás me estaba haciendo sentir lo que le hace sentir a uno un padre implacable) . Así encaminé mi suicidio enmascarado (¿no es lo que transcurrimos todos, acaso?).
Ya había probado sutilmente incapacitarme en diversars áreas de mi vida. En aquel entonces no se me aparecía como algo que yo mismo generaba, sino que venía de quién sabe dónde. Me sobrevenían unos de mareos crónicos, una suerte de despersonalización; como si me disminuyera la conciencia y el control de la vigilia y alerta. Me sentía sin poder ante el mundo. Comencé a tener episodios hipocondríacos (cuando piensas que estas enfermo de cualquier cosa), visitando a incontables médicos cada semana; una vez porque creía tener un tumor cerebral y otra porque mi corazón estaba latiendo irregularmente. Nada de esto era así, obviamente.
Con todos estos pensamientos negativos sobre mi salud, invariablemente ocurrió lo inevitable: Atraje hacia mí más malestar, hasta el punto de que uno de todos los médicos que visité por vaya uno a saber qué problema, determinó que debía someterme a una operación. Tal como el universo, cuando PIDES algo insistentemente, se te concede. Esta vez fue con una bata blanca y un título en la pared.
Es tan sencillo comprenderlo ahora que lo veo en el pasado. Yo lo pedí, y me fue concedido.
Podía haber muerto, o al menos tener alguna consecuencia seria. Pero no.
Después de ese episodio, resolví que yo pertenecía a la salud, y me dediqué a tener exclusivamente pensamientos positivos sobre mi cuerpo.
Decidí que estaba sano. Me fue concedido.
Me fue concedido por mí mismo.
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5 comments
jose francisco
31/08/2009
si
es bueno, seras o sos siempre lo que piensas!!!
Iris del Carmen
17/02/2010
La verdad es que tenemos la costumbre de autoenfermarnos hasta que vamos despertendo a la verdad de nuestra esencia,cuando queremos lograr algo en nuestro entorno que creemos que al enfermarnos vamos a sensibilizar a quienes nos rodean,se presentan las enfermedades para confirmar lo que estabamos decretando,pero cuando la verdad llega nuestras vidas las cosas toman otro color y hay mas agradecimiento de lo que nos dá Dios a diario.Por eso doy gracias todos los días de tener salud y vivir los regalos de Dios.
ariben
10/03/2010
Hay que tener la valentía de auto examinarse y así descubrir esos decretos, creencias adquiridas en el pasado, para poder superarlas.
Felicitaciones por el sitio!
Te invito a pasar por el mío : http://www.ariben.com.ar
AriBen
Jose
02/07/2010
Si, tienes toda la razon, yo quiero reforzar el tema de los pensamientos positivos, y quiero saber la importancia si se suma emociones positivas, y como activar la ley de atraccion, para disfrutar los regalos de Dios.
Jose.
Nelly Esperanza
08/01/2011
Que bueno será dominar esas energías de la que habla, no me atrevería a tal cosa aún