Este artículo es la parte 7 de 19 en la serie Curso Gratuito: Cómo ser Feliz

Seguimos contandote sobre los beneficios de una alimentación balanceada, por supuesto como primer acercamiento muy general: pero que sin lugar a dudas te ayudarán a organizar tu dieta diaria de forma que te sientas con mayor salud, y por ende, ¡con mayor poder para crear tu día!

Los hidratos de carbono son sustancias energéticas y su destino es que sean quemadas produciendo calorías. El cuerpo humano precisa de una cantidad de calorías diaria en función de la edad, actividad y medio ambiente en que vive cada persona.

Los alimentos más ricos en hidratos de carbono son los frutos secos, el azúcar, la miel, los cereales, las legumbres secas y los tubérculos (patatas). Han de ser consumidos con moderación, pues su exceso se nos puede convertir en forma de grasa impidiendo la formación de músculo.

Las grasas facilitan la regeneración de diversos tejidos, la formación de algunas hormonas y también la obtención de calorías.

Han de consumirse con prudencia, ya que en exceso pueden generar obesidad y otros trastornos, ya que se dirigen lentamente y su abuso produce exceso de colesterol. Muchos alimentos contienen cierta cantidad de grasas. Conviene consumir preferentemente las de origen vegetal (margarina y aceites vegetales) porque son más ligeras.

Las vitaminas y minerales ayudan a regular el funcionamiento del organismo. Podríamos decir que son el lubricante necesario para el buen funcionamiento del cuerpo humano. Se encuentran en los alimentos (vitaminas: A, B, C, D, E y K, y minerales: hierro, calcio, sodio, magnesio y potasio).

Los oligoelementos son sustancias necesarias que se encuentran presentes en el organismo humano y se van desgastando, por lo que hemos de suplementarlos ingiriendo alimentos que los contengan. Son aluminio, plata, silicio, cobre, cobalto, flúor, yodo, litio, magnesio, manganeso, fósforo y zinc.


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